Era una mañana de octubre de 1937 cuando fray Mario Tangorra partió por primera vez hacia Tierra Santa. Tenía trece años y ninguna certeza en el bolsillo, excepto el deseo de seguir a Dios, donde quiera que le llevase. Hoy, noventa y seis años después, el fraile franciscano representa un valioso testigo para recordar el pasado de la Custodia, a la que ha servido durante casi un siglo. Desde las habitacionesde la enfermería del convento de San Salvador en Jerusalén, […]