Vía Crucis del Viernes Santo del Papa León con San Francisco de Asís

La tarde del viernes 3 de abril, el tradicional Vía Crucis por las calles de Roma dirigido por el Papa León XIV contará con el texto escrito por un franciscano, Fray Francesco Patton, quien fue Custodio de Tierra Santa de 2016 a 2025.

¿Cuál fue la génesis de este texto y cómo llegó a manos del Papa León?

La génesis es muy sencilla. Recibí una llamada de la Secretaría de Estado y me dijeron que el Papa León les había pedido que se pusieran en contacto conmigo para preparar los textos del Vía Crucis del Coliseo del Viernes Santo de este año, al cumplirse este año el octavo centenario de la muerte de San Francisco.

Esto me intimidó un poco, pero también me honró y di mi disponibilidad.

¿Cómo fue el trabajo de compilación del texto?

Hice primero una hipótesis de textos bíblicos y franciscanos para insertar en las meditaciones y luego las meditaciones en forma de oración para añadir a cada estación. En los textos bíblicos privilegié el Evangelio de Juan, excepto donde se habla de algunos personajes como el Cireneo que el Evangelio de Juan no cita.

Para los escritos de San Francisco, busqué aquellos pasajes que mejor pudieran constituir una profundización franciscana del tema de la estación e intenté construir reflexiones que tuvieran un carácter universal, con también una implicación existencial.

Por ejemplo, cuando hablo de la condena de Jesús por parte de Pilato, desarrollé una reflexión sobre el poder. También escribí reflexiones sobre el sufrimiento de las madres por la pérdida de sus hijos. Otro tema abordado es la importancia de reconocer siempre y en todo caso la dignidad de la persona, recordar que Jesucristo murió en la cruz por todos y, por tanto, su vía crucis es el signo de cercanía también a los que son considerados moneda de cambio, a los que son considerados criminales irrecuperables y a los que son considerados alejados de Dios.

"El Vía Crucis es el acto de amor más profundo, más universal, pero también más inclusivo que existe."

En los últimos años han salido diversos textos de Fray Francesco Patton que han utilizado esta forma de oración. ¿Cuál es la particularidad de la tradición franciscana en el Vía Crucis?

La particularidad es ante todo física. El Vía Crucis nace en Jerusalén y se fijó en su forma actual, a lo largo de la Vía Dolorosa, gracias a los frailes del Custodio de Tierra Santa y se desarrolla en un recorrido dentro de la ciudad vieja.

Parte del patio de Pilato, en una escuela musulmana, frente al convento de la Flagelación y desde aquí, atravesando las calles de la ciudad vieja, llega hasta el Calvario.

Esta devoción franciscana asume su forma definitiva con San Leonardo de Porto Maurizio, en el siglo XVIII, y está profundamente arraigada en la devoción que tenía San Francisco por la pasión del Señor y en la invitación a seguir las huellas de nuestro Señor Jesucristo.

"El Vía Crucis de Jerusalén tiene para mí un valor único y extraordinario. Es el símbolo más claro de lo que es hoy la vida cristiana, no es un Vía Crucis en un ambiente aséptico como el de una iglesia. Es un vía crucis en medio de gente que pasa, que vende, que grita, que insulta, que escupe."

Nos hace de alguna manera revivir el contexto en el cual Jesús recorrió la vía dolorosa y nos hace entender que la vida de cristiano te sitúa dentro de un mundo que continuamente te desafía, que no te entiende, que a veces te insulta, que a veces te rechaza. Es en este contexto concreto donde estamos llamados a seguir a Jesucristo.

¿Cuál es la actualidad de esta forma de oración?

Enseñarnos a seguir a Jesucristo, a descubrir un anuncio que es Evangelio, es decir, alegría y esperanza.

Y esta alegría, esta esperanza nos viene de darnos cuenta de cuánto somos amados por Dios. El Vía Crucis debería hacernos descubrir cuánto somos amados por Dios, porque si uno está dispuesto a morir por nosotros, quiere decir que nos manifiesta el amor más grande y contemporáneamente nos revela nuestra dignidad, nuestro valor, precisamente porque el Hijo de Dios antepone nuestra vida a la suya.

El Vía Crucis es una portentosa ocasión de examen de conciencia, de verificación de nuestra vida y sobre todo nos pone frente a la actitud con que Jesús afronta este recorrido hasta el final, hasta el momento en que muere en la cruz perdonando y encomendándose, y se convierte en una invitación a la conversión.

Por tanto, considero que es una meditación aún actual.

Este año se celebra el octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís, ¿cómo sigue siendo actual su figura y cómo se inserta dentro de este recorrido del Vía Crucis?

La actualidad de Francisco de Asís está a la vista de todos porque es ante todo un hombre que se puso en búsqueda y que se dejó transformar por las experiencias que vivió. De la experiencia juvenil de ir a la guerra, de la experiencia del encuentro con los pobres y con los leprosos, de la experiencia de tomar el Evangelio "sine glossa", es decir, a la letra, pero sin convertirse en un fundamentalista.

"Francisco de Asís no nos demuestra, sino que nos muestra que vivir el Evangelio es posible, quita todas las coartadas a aquellos que liquidan la propuesta evangélica como utopía para almas bellas."

Los textos que acompañan el Vía Crucis profundizan en los temas esenciales del franciscanismo, y nos ayudan a captar el valor existencial de seguir las huellas de Jesús.

Alessandro Caspoli

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