
En un tiempo marcado por profundas incertidumbres y por las heridas del conflicto que atraviesa el Medio Oriente, de Belén llega una señal de renacimiento que habla de cuidado, comunidad y esperanza. De hecho, se ha inaugurado el nuevo gimnasio del centro deportivo de la Fundación Acción Católica.
El nuevo centro deportivo representa una pieza más dentro del centro de la Acción Católica en Belén, un lugar de crecimiento y comunidad convertido en un espacio seguro para muchas familias de la ciudad.
El proyecto es fruto de una comunión de intenciones que supera las fronteras geográficas. La meta se ha alcanzado gracias al fundamental apoyo financiero del pueblo croata y del Patriarcado Latino de Jerusalén, acompañados por numerosos benefactores que han elegido invertir en el futuro de la Tierra Santa.
La Acción Católica de Belén se confirma así como un pilar insustituible del tejido social local, ofreciendo respuestas concretas en un contexto de fuertes restricciones y crisis económica.
Presidiendo el momento inaugural estuvo Fray Francesco Ielpo, Custodio de Tierra Santa. En su intervención, subrayó la visión que anima la iniciativa: "Este gimnasio nos recuerda que la persona humana es una unidad: somos un todo. Está el cuerpo, pero también está el alma, está el espíritu. Mientras ejercitamos nuestros músculos, debemos recordar que un cristiano también está llamado a entrenar los 'músculos' de las virtudes."
Un mensaje que transforma un lugar de esparcimiento en un gimnasio de vida, donde el bienestar físico se convierte en el espejo de una salud interior necesaria para afrontar los desafíos cotidianos.
Para el director de la Acción Católica de Belén, Tony Marqos, la apertura de la estructura responde a una creciente demanda de centros deportivos en la ciudad, pero con un valor añadido: la seguridad y el sentido de pertenencia. "Queremos ofrecer una experiencia completa que contribuya a la construcción de una comunidad más consciente y sana," declaró Marqos.
En la misma línea se situó Fray Sandro Tomasevich, Presidente del Consejo de Acción Católica, quien definió la obra como un "don divino." En un momento en el que las crisis geopolíticas parecen querer aislar a las personas, el gimnasio se erige como un centro de agregación capaz de unir a toda la ciudadanía.
La Acción Católica no se detiene aquí. El objetivo declarado es continuar elevando los estándares de la Fundación para que siga siendo, como subrayaron los responsables, "un faro en el cielo de Belén." En una tierra que espera la paz, el cuidado de los jóvenes representa la vía más concreta para sembrar el bien en las generaciones venideras.
