Jerusalén, apertura del Jubileo franciscano en tiempo de guerra: una celebración esencial, un signo de esperanza

La apertura oficial del Jubileo franciscano en Tierra Santa se llevó a cabo de forma sobria, en un contexto marcado por la guerra que sigue trastornando la vida cotidiana y las actividades pastorales de la Custodia.

La celebración, inicialmente prevista de manera solemne, incluía una procesión desde la cima del Monte de los Olivos hasta Getsemaní y la participación de los Ministros generales de la Orden de los Frailes Menores y de los Frailes Menores Capuchinos, que habrían llegado desde Roma, pero tuvo que ser reducida debido a las normas de seguridad. A pesar de las limitaciones, la fecha establecida, lunes 23 de marzo de 2026, se mantuvo como signo concreto de la voluntad de no renunciar a vivir este tiempo de gracia.

La apertura del Jubileo tuvo lugar en la iglesia de San Salvador en Jerusalén, corazón de la vida de la Custodia, en presencia de un número reducido de frailes. Una celebración sencilla, pero cargada de significado, que expresó con fuerza la fidelidad de la Familia franciscana a su vocación incluso en las circunstancias más difíciles.

En un mensaje enviado con ocasión a todos los frailes de la Custodia, el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, ya había subrayado algunos días antes cómo el conflicto en curso ha "trastornado profundamente todas las programaciones pastorales, litúrgicas, educativas y comunitarias", imponiendo un continuo enfrentamiento con la imprevisibilidad de los acontecimientos, el sentido de impotencia y el peso de la incertidumbre. Y sin embargo, precisamente en este contexto, el Jubileo de los ochocientos años del beato tránsito de san Francisco de Asís se presenta como una oportunidad para releer el presente a la luz de la fe.

"La coincidencia de este centenario con el tiempo que estamos viviendo puede convertirse en una gracia", escribe el Custodio, "si nos ayuda a leer el presente con los mismos ojos de Francisco", capaz de reconocer la acción de Dios incluso en las situaciones más dramáticas.

Debido a la imposibilidad de viajar, el Ministro General de los Frailes Menores, Fray Massimo Fusarelli, envió su contribución a través de un videomensaje, que fue escuchado por los frailes presentes como signo de comunión con toda la Orden extendida por el mundo. Sus palabras dejaron un mensaje fuerte a los frailes de la Custodia y a todos aquellos que, con valentía y fidelidad, permanecen en una tierra herida y atraviesan los conflictos sin rendirse a la lógica de la violencia.

En la celebración participaron algunas presencias significativas de la Iglesia local y de la Familia franciscana, el nuevo Nuncio Apostólico, mons. Giorgio Lingua, recién llegado a Tierra Santa, el Patriarca Latino de Jerusalén, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, fraile menor, que compartió con los presentes una profunda meditación. También estuvo presente una pequeña delegación de los Frailes Menores Capuchinos de la fraternidad de Jerusalén y Fray Francesco Ravaioli, fraile menor conventual, único representante de la comunidad conventual, actualmente comprometido en una experiencia pastoral en la diócesis de Jerusalén.

La celebración, a pesar de su sencillez, puso de manifiesto que el Jubileo no es simplemente una conmemoración, sino un tiempo de conversión y renovación. En un tiempo marcado por la violencia y las divisiones, la figura de san Francisco sigue indicando el camino de la paz que nace de una vida reconciliada con Dios.

El saludo franciscano, "El Señor te dé la paz", resuena hoy con particular intensidad en Tierra Santa, donde la paz parece frágil y lejana, pero sigue siendo el mayor don que hay que acoger y testimoniar.

La decisión de no posponer ulteriormente la apertura del Jubileo fue un gesto cargado de valor espiritual, una invitación a vivir la Pascua del Señor en las condiciones concretas del presente, sin esperar tiempos mejores, sino reconociendo que es precisamente en la prueba donde la fe está llamada a hacerse más esencial.

Como recordaba san Francisco al final de su vida, "Comencemos, hermanos, a servir al Señor Dios, porque hasta ahora hemos hecho poco o nada." Palabras que hoy resuenan como una llamada actual para los frailes de la Custodia y para toda la Familia franciscana, a recomenzar cada día, incluso en medio de las dificultades, con renovada fidelidad al Evangelio.

En Tierra Santa, donde la memoria de los misterios de la salvación se custodia en los lugares concretos de la encarnación, la pasión y la resurrección del Señor, la celebración de este Jubileo adquiere un significado aún más profundo. Incluso en la precariedad y en la prueba, la oración de los frailes sigue siendo una presencia viva de la Iglesia y un anuncio silencioso del Evangelio.

Así, en una iglesia sin fieles, con una reducida representación de frailes, pero llena de fe, se ha abierto un año jubilar que invita a todos a mirar más allá de las tinieblas del presente, en la certeza pascual de que Cristo, el Señor de la vida, está vivo y sigue actuando en la historia.

Fray Alberto Pari

El contenido de este sitio web es propiedad de la Custodia de Tierra Santa. Queda prohibida la utilización de textos o imágenes por parte de terceros sin el consentimiento expreso de la Custodia de Tierra Santa. Copyright © Custodia de Tierra Santa - Todos los derechos reservados.

Galería

Noticias relacionadas

< Volver a todas las noticias
Mantente en contacto

Suscríbase al boletín para estar al día

Subscription Form ES

@custodiaterraesanctae

© 2024 Custodia Terrae Sanctae | CF: 02937380588 |
Privacy Policy
-
magnifiercrosschevron-downchevron-leftchevron-right