Ordenaciones sacerdotales: “ser pastores y no mercenarios”

El sábado 7 de diciembre, tres frailes franciscanos fueron ordenados sacerdotes en la iglesia de San Salvador.  Procedentes de Chile, Costa de Marfil e Italia, los tres han concluido su ciclo de estudios y preparación y recibieron el presbiterado por la imposición de manos de monseñor Leopoldo Girelli, delegado apostólico para Jerusalén.

“Quiero agradecer a todos los presentes, religiosos, religiosas y hermanos”, comenzó el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, que concelebraba, “pero doy las gracias de manera especial a los familiares que han recibido de Dios este regalo y a Dios lo devuelven, a través de la vocación.”

Fray Marco, secretario custodial desde el pasado agosto, fray Javier, responsable de la acogida de los jóvenes en el convento de Santa Catalina en Belén, y fray Jerome, estudiante de Arqueología y Sagrada Escritura en el Studium Biblicum Franciscanum, proceden de tres países muy diferentes entre sí, pero han seguido el mismo camino franciscano, con todas las alegrías y retos que conlleva.

El nuncio apostólico en Israel y Chipre, delegado apostólico en Jerusalén y Palestina, Su Excia. Revma. Mons. Leopoldo Girelli comentó el pasaje del Evangelio del buen pastor, subrayando que “Jesús es el Buen Pastor, que da su vida por las ovejas, y esta palabra marca el inicio de nuestro sacerdocio: hemos sido elegidos para ser pastores y no mercenarios”.  “Hoy, se recuerda en la liturgia a San Ambrosio, obispo de Milán”, continuó monseñor Girelli, “un gran pastor que se distinguió por su solicitud pastoral y por su sabiduría.  Que él sea un ejemplo para todos nosotros, los sacerdotes”.

La ordenación concluyó con la invitación a conformar la propia vida al misterio de la cruz de Cristo e, inmediatamente después, los tres nuevos sacerdotes fueron recibidos con un abrazo y el beso de las manos consagradas, que simboliza su entrada a formar parte de la comunidad presbiteral.  Al final de la liturgia, fray Jerome dio las gracias a todos los asistentes expresando la alegría de los tres nuevos sacerdotes con el canto del Salmo 150.  Además, expresó la profunda gratitud de los tres franciscanos hacia la comunidad de formación espiritual donde han desarrollado sus estudios. “Estamos seguros de nuestra misión y de los desafíos asociados con esta magnífica obra de amor”, concluyó fray Jerome en nombre de los tres frailes franciscanos.

 

Giovanni Malaspina