Pastoral

Las parroquias de la Custodia

La presencia franciscana en Tierra Santa está al servicio de los cristianos de rito latino, para lo cual los frailes de la Custodia contribuyen al trabajo pastoral con diferentes iniciativas. Los frailes de la Custodia han sido, durante mucho tiempo, los únicos en ocuparse de los pequeños grupos de cristianos de Tierra Santa creando parroquias y estructuras organizativas para estas comunidades.

Los frailes franciscanos también se encargan de organizar la cita anual para los jóvenes: la marcha franciscana.

Entre las diferentes formas de actividad pastoral que la Custodia desarrolla en Tierra Santa, una parte no despreciable la ocupa la asistencia espiritual (misas, confesiones, retiros, etc.) a las comunidades religiosas encargadas de proyectos y misiones en el territorio.

Espiritualidad en Getsemaní

Entre los Santos Lugares donde se pueden vivir experiencias de retiro espiritual está el eremitorio de Getsemaní. 

La vida y el estilo que proponen los frailes menores en el eremitorio se centran en la oración, la adoración, la escucha de la Palabra de Dios, la Lectio Divina y la liturgia.  En este jardín místico, en el que Dios volvió a caminar con el hombre, respetando las diversas sensibilidades y necesidades, se propone principalmente la plegaria personal y se pide a los visitantes que compartan algunos momentos de oración y servicio comunitario.

En el santuario de Getsemaní se celebra también la Hora Santa, una hora de meditación sobre la agonía de Jesús. En recuerdo del sudor de sangre que cayó aquella noche en ese mismo lugar, el sacerdote cubre de pétalos de rosas rojas la roca desnuda situada delante del altar.

Cada año, la noche del Jueves Santo, la comunidad franciscana se reúne, junto con los fieles locales, para celebrar la Hora Santa. Una ceremonia similar tiene lugar cada uno de julio con motivo de la fiesta de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, y cada primer jueves de mes a las 16:00 (hora local).

Ecumenismo y diálogo interreligioso

En virtud del espíritu franciscano que les anima, los frailes de la Custodia de Tierra Santa contribuyen desde siempre a construir vías de diálogo con las restantes confesiones cristianas de Tierra Santa.

En primer lugar, los frailes franciscanos de Tierra Santa comparten los espacios de oración en los Lugares Santos con los representantes de las demás Iglesias, como en la basílica del Santo Sepulcro. Por tanto, las diferentes comunidades religiosas son llamadas, de forma habitual a forjar relaciones de colaboración.

En segundo lugar, cada año, con motivo de las festividades religiosas de Navidad y Pascua, los principales representantes de las confesiones cristianas de Tierra Santa se reúnen para intercambiar felicitaciones, visitándose en las respectivas sedes de los patriarcados.  En estos encuentros participan los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, el patriarca latino de Jerusalén y los líderes locales de la Iglesia greco-ortodoxa, armenia, copta, siria y etíope.

Un momento fundamental del ecumenismo durante el año es la semana de oración por la unidad de los cristianos, que tiene lugar en enero. Durante esta semana especial en Jerusalén, cada día los fieles se reúnen en una iglesia diferente entre las de las distintas confesiones cristianas de Tierra Santa y, siguiendo un calendario específico, los representantes de los distintos ritos se encargan de dirigir la oración por la unidad.

Los franciscanos de Tierra Santa también se dedican al diálogo con las otras religiones presentes en Tierra Santa, necesario por la particular situación de la región: los cristianos son solo el 2% de una población de cultura musulmana o judía.

El diálogo con la sociedad israelí y palestina se lleva a cabo mediante iniciativas culturales y conferencias interreligiosas, así como a través de la apertura de los conventos durante periodos concretos.

Además, en las instituciones escolares de la Custodia, los frailes y religiosas mantienen relaciones positivas con familias de otras religiones que llevan a sus hijos a escuelas cristianas, movidos por la alta calidad de las instituciones, donde se educa en valores humanos de respeto y paz.