Formación franciscana: tres novicios y ocho profesos temporales empiezan su itinerario de vida en la Custodia de Tierra Santa

El mes de septiembre es importante para los franciscanos en formación. En este periodo tienen lugar dos hechos significativos: la ceremonia de la vestición para acceder al noviciado y la primera profesión de los votos con los que termina el llamado “año de prueba”, es decir, el noviciado.  Se trata de dos de los pasos decisivos para accedera la condición de religioso en sentido canónico.  Dos fueron las fechas este año: el sábado 3 de septiembre, día de la primera profesión de doce novicios en La Verna (Toscana-Italia), y el domingo 4 de septiembre, día de la vestición de otros tres postulantes de la Custodia de Tierra Santa, que tuvo lugar en Montefalco (Umbria-Italia), en presencia del Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.

Con la celebración del sábado por la mañana en el santuario de La Verna, doce novicios, de los cuales ocho eran de la Custodia de Tierra Santa, dos de la provincia del Lacio y los Abruzos de San Buenaventura, y dos de la provincia toscana de San Francisco Estigmatizado, hicieron su profesión temporal de votos al terminar el año de prueba, convirtiéndose así en profesos en la orden de los frailes menores. Esta ceremonia consiste en profesar por primera vez los votos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia según la regla de San Francisco de Asís, al final de un año de experiencia vivida según el carisma franciscano, que se expresa en las tres dimensiones de contemplación, trabajo y apostolado.  Presidió la celebración el ministro provincial de Toscana, fray Livio Crisci. También se hallaba presente el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, que recibió la profesión de los ocho frailes de la Custodia y por la tarde dirigió la procesión hasta la cercana capilla de los Estigmas.

Por otro lado, el domingo por la mañana, en el santuario de Montefalco – casa de formación de la Custodia de Tierra Santa –, tres jóvenes postulantes, al final de un año de discernimiento y profundización de la espiritualidad franciscana, recibieron el hábito franciscano.

Presidió los laudes de la mañana, que incluyeron las vesticiones, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.

El Custodio habló a los jóvenes nuevos novicios sobre el significado del hábito, deteniéndose en las distintas etapas del mismo hábito realizadas por San Francisco durante su vida.  De hecho, tras la vestición se esconde un significado profundo, ligado a una adhesión más plena y consciente a la vida cristiana. El hábito está asociado a la conversión, afirmó fray Patton, y a la Pasión de Jesús. Precisamente por eso, a partir de ahora comienza para estos jóvenes un camino de seguimiento más estrecho. Citando las fuentes franciscanas, en este sentido se recordó la forma de cruz del hábito franciscano, que Francisco de Asís quiso dejar a sus frailes como signo tangible de su identificación con el crucifijo.

 

Filippo De Grazia