El reconocimiento del Papa a fray Hanna, custodio de “piedras vivas” en Siria

Fr. Hanna Jallouf meets Pope Francis - © Vatican Media
Fr. Hanna Jallouf meets Pope Francis - © Vatican Media

El pasado 17 de diciembre, en el Vaticano, tuvo lugar un acto patrocinado por el Dicasterio para el Servicio de la Caridad, con motivo del cual se recibió y premió a tres personas cuyas vidas se han distinguido por la lucha contra la pobreza. El reconocimiento por este compromiso hacia los más pobres y vulnerables les fue entregado por el papa Francisco el día de su cumpleaños, en señal de agradecimiento por el trabajo realizado incansablemente por estos tres “ejemplos de caridad”. Entre los galardonados con el premio, llamado “Flor de la gratitud”, se encontraba también el fraile sirio de la Custodia de Tierra Santa, fray Hanna Jallouf.
El padre Hanna se ocupa desde hace años de los pobres de Siria, en un desolador contexto de guerra y devastación, y representa un punto de referencia imprescindible para la comunidad cristiana local.
Nos pusimos en contacto por teléfono con fray Hanna, que respondió emocionado a algunas de nuestras preguntas.

Fray Hanna, queremos felicitarle en nombre de toda la Custodia de Tierra Santa por el reconocimiento que ha recibido del Santo Padre. ¿Cómo fue este encuentro?

¡Muchas gracias! El encuentro estuvo muy bien. Ha sido un gran honor para mí, pero también para la Custodia, para la orden (franciscana, n. de r.) y para toda la Iglesia.  Fui recibido en la entrada por dos cardenales que nos condujeron, a mí y a otros cuatro frailes de la delegación de Tierra Santa que me acompañaban, a una sala en el segundo piso. Allí, según las intenciones del Santo Padre, rezamos el rosario por el mundo y por todos los pobres. Poco después, fuimos recibidos por Francisco y yo fui el primero de los tres que recibió el reconocimiento. He pasado los últimos doce años trabajando con mi gente en siria, haciendo frente a la guerra y la destrucción.  A pesar de todo lo que ha sucedido, nosotros los frailes no hemos huido, porque los franciscanos no abandonan nunca a los fieles a su suerte. Hemos permanecido con ellos hasta hoy en las tribulaciones. Por eso, la Santa Sede pensó premiarme como señal de un reconocimiento que debe extenderse también a todos los que viven y trabajan en un escenario de guerra.

¿Cómo surgió la convocatoria? ¿Se lo esperaba?

No, la verdad es que no. Cuando me llamó el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria, no me lo esperaba.  Le dije que me era imposible ir a Damasco, ¡y mucho menos a Roma!  Todas las vías de comunicación entre nosotros y la capital estaban cerradas. Él me respondió: “Padre, intente venir porque el Santo Padre quiere recibirlo”.  Me llevó tres días y tres noches de viaje desde el Valle de Orontes (Gobernación de Idlib) hasta Damasco, cruzando Siria.  Antes de la guerra, para recorrer este mismo trayecto se tardaba solo una hora y media. Entonces, finalmente llegué a mi destino. Pero debo decir que valió la pena porque fue una gran alegría para mí, pero también para el Santo Padre. El papa Francisco estaba muy contento y nos confesó que era la primera vez en su vida que sentía tanta alegría el día de su cumpleaños.

¿Quiere compartir con alguien este reconocimiento?

Sí, por supuesto. En primer lugar, me gustaría compartirlo con mi hermano fray Luai Bsharat, queestos años ha estado conmigo en Siria con todas las dificultades y problemas de la situación.  A pesar de todo, vino a ayudarme y se quedó a mi lado.

También lo comparto con toda mi gente, que ha sufrido conmigo y también ha resistido, permaneciendo firme en la fe hasta hoy, sin abandonar nunca su tierra. Hemos dado testimonio a todo el mundo de que somos cristianos y nunca abandonamos nuestras raíces.  Porque, precisamente allí donde vivimos, caminó San Pablo.  El polvo de nuestros caminos es el mismo pisadopor los pasos de muchos santos a lo largo de los siglos, especialmente los pasos de San Pablo.

¿Qué significa ser fraile de la Custodia de Tierra Santa y recibir este reconocimiento?

Significa dar testimonio al mundo entero de que los frailes de la Custodia, no somos solo los que custodiamos las piedras de los muros de los santos lugares, estamos aquí también y sobre todo para custodiar y proteger las piedras vivas, las personas.  Estamos con los más pobres y los más miserables, estamos y estaremos siempre a su lado, demostrando al mundo que la Iglesia sigue floreciendo, la Iglesia sigue siendohermosa y nuestra fe es una inmensa alegría.

¿Qué va a hacer ahora?

Antes de volver a la misión iré a Damasco para pasar la Navidad con mi familia por primera vez después de 30 años.

Además, querría aprovechar la oportunidad de esta entrevista para expresar algunos agradecimientos. Agradezco al Custodio, su vicario y a toda la Custodia de Tierra Santa, que me han ayudado a continuar mi camino, a seguir en esta vía. Doy las gracias también a la orden, a nuestro padre general, que me escribió una preciosa carta de solidaridad hace dos meses, y a todos los que han estado a mi ladodurante estos años. Finalmente, doy gracias a la Santa Sede, al nuncio apostólico de Damasco y a todos los hermanos que trabajan en este ámbito, dentro y fuera de la Custodia.

 

Entrevista realizada por Filippo De Grazia

Cover photo credit: © Vatican Media