Cafarnaúm: peregrinación de la Custodia a la ciudad de Jesús

Hace dos mil años las orillas del Mar de Galilea fueron testigos de la acción de Jesús. Para conmemorar los hechos que sucedieron allí, los frailes de la Custodia de Tierra Santa hicieron una peregrinación a Cafarnaúm el sábado 12 de octubre de 2019, iniciando la celebración precisamente en la orilla del lago Tiberiades.  Se proclamaron los pasajes evangélicos en los que se narra que allí Jesús realizó su predicación para la conversión y la llamada de los apóstoles Pedro, Andrés, Santiago y Juan (Mt, 4, 12-22); allí Jesús pronunció el discurso del pan de vida referido a la Eucaristía (Jn 6, 25-29) y allí realizó algunos milagros.  Curó a la suegra de Pedro en su casa y a otros enfermos (Lc 4, 38-41), sanó a un paralítico, como signo del perdón de los pecados, y en ese mismo lugar llamó a Mateo a seguirle (Mc 2, 1-17).
Los frailes y fieles locales atravesaron la ciudad de Jesús en procesión, pasando por detrás de la gran sinagoga, para llegar hasta la iglesia construida sobre la casa de Pedro.


La celebración eucarística fue presidida por el vicario de la Custodia de Tierra Santa, fray Dobromir Jasztal, y animada por el coro de la parroquia de Nazaret. En la homilía, el vicario explicó que Jesús pidió al jefe de la sinagoga y a la mujer del episodio evangélico tener fe, porque esta fe también implica la confianza en la presencia y el poder de Dios   “Esta fe anula todas las pretensiones del hombre, independientemente de su posición social – dijo. Es una fe que se convierte, por tanto, en el modelo de la actitud que todos los hombres deben asumir ante Dios”.  Fray Dobromir Jasztal invitó a recurrir a Dios, no solo para resolver los pequeños problemas de cada día, sino para hacerse curar verdaderamente por él, como hizo en Cafarnaúm.


En el momento del ofertorio se llevaron cestas de fruta, como recuerdo de la Eucaristía y como signo de acción de gracias a Dios por los bienes recibidos de su bondad en la última cosecha del año.  Uno a uno, todos se pusieron en fila para recibir simbólicamente un fruto. Tras el agradecimiento del superior del convento de Cafarnaúm, fray Luca Panza, la peregrinación concluyó con un ágape fraternal.
 

Beatrice Guarrera