Vestición de seis nuevos novicios de la Custodia de Tierra Santa en Montefalco

 

En el contexto de las solemnes laudes matinales cantadas, el domingo 8 de septiembre de 2019, seis postulantes de la Custodia de Tierra Santa vistieron los hábitos de prueba en el convento de Montefalco, como signo de su ingreso en el año de noviciado.

El Custodio, fray Francesco Patton, dio una breve homilía, después de que se leyeran dos páginas importantes, la primera, el episodio del joven rico invitado por Jesús a vender todo para seguirle (Mc 10,17-31), la segunda, de las Fuentes Franciscanas, la visión que Francisco de Asís tuvo en los orígenes de la Orden, donde personas de todas las lenguas y culturas acudían para recibir el hábito de la santa religión (es decir, de la naciente Orden minorítica, FF 364).

El Custodio comenzó su disertación a partir de un célebre proverbio italiano: “El hábito no hace al monje”, para recordar que no basta cambiar de vestidura y asumir una religiosa para convertirse en hombres nuevos. Así, recordó algunos episodios de la vida de San Francisco en los que el Padre Seráfico cambió su ropa: entre los más relevantes, el intercambio, hecho por el joven Francisco en Roma, de su vestidos por los de un pobre mendigo durante un día, y el más célebre, Francisco desnudándose ante el obispo de Asís, cuando devolvió todo a su padre.  Sobre todo el segundo, por el cambio permanente que dio a la vida de Francisco, puede asimilarse al gesto que estaban haciendo los seis postulantes de la Custodia de Tierra Santa. De hecho, recibir el hábito franciscano significa iniciar un camino de conversión continua, cuyo fin vestirse de Cristo, y no solo con telas distintas a las que usaban habitualmente. La diversa procedencia de los seis nuevos novicios (Israel, Ghana, Honduras, Irak, México, Nigeria) es un bello símbolo de la universalidad de la Custodia de Tierra Santa, que es reflejo de la catolicidad de la Iglesia.

Los seis jóvenes que recibieron los hábitos de prueba estaban visiblemente emocionados por la celebración que se estaba llevando a cabo, y ahora les espera un año de noviciado en el convento franciscano de La Verna, al que llegarán el 13 de septiembre.  Toda la hermandad custodial les acompaña con su oración para que, siguiendo el ejemplo del Padre Seráfico, puedan conformarse en todo a Jesucristo, amado por encima de todo, en plena conformidad con su Pascua de muerte y resurrección.