Los jóvenes de Tierra Santaen camino hacia la Navidad

Alegría, bailes, alabanza a Dios, convivencia, oración: son los momentos que marcaron la jornada de preparación para la Navidad de los jóvenes de Tierra Santa, el domingo 15 de diciembre. El encuentro fue organizado en Belén por fray EmadRofael, responsable de la pastoral juvenil para la Custodia de Tierra Santa, con el tema: “En el pesebre está nuestro alimento”. Después de unos bailes para expresar la alegría de la fe y de compartir, comenzó la oración de laudes acompañada por los instrumentos y las voces de los frailes y las religiosas presentes.  Un centenar de jóvenes llegaron de toda Tierra Santa al salón de actos de la escuela franciscana de Belén. 

«Seguimos con dos encuentros al año a los jóvenes que vienen de Galilea, pero también de Jerusalén y Belén, declaró fray Emad. Los que están aquí quieren acercarse voluntariamente al Señor, y muestran un gran deseo de Dios.  Nosotros no miramos los números, sino que acompañamos a los que quieren comprometerse a renovar la vida espiritual».  Fray Emad recordó que la mayoría de los jóvenes se acercó al mundo de los franciscanos y a la Iglesia gracias a la marcha franciscana. «La del verano pasado dio grandes frutos hasta la fecha, continuó fray Emad. Algunos jóvenes cambiaron radicalmente de vida, como cuentan sus madres.  Veo que quieren continuar bebiendo del deseo de Dios y, como grupo de hermanos y hermanas, intentamos hacer todo lo posible para ayudarles con un encuentro en Navidad y uno de preparación para la Pascua».

El tema del día fue explicado por fray Mario Hadchiti, director de la escuela de Tierra Santa de Jericó.  «Dios quiso nacer en un pesebre. El lugar donde se pone el alimentopara los animales seha convertido en el lugar donde se puso aquel que es alimento espiritual para cada persona, afirmó fray Mario. El pecado transforma al hombre en animal, pero Jesús dio dignidad a la humanidad, declarando y gloriándose de ser “el hijo del hombre”». Fray Mario explicó a los jóvenes que no deben elegir nunca la vía más cómoda y fácil, como hizo Dios escogiendo hacerse hombre y nacer en un pesebre. «Igual que los reyes magos vinieron a ofrecerle regalos, pero volvieron por un camino distinto, nosotros, los que hoy vivimos esta jornada y celebramos la Navidad, no podemos regresar como hemos venido», dijo fray Mario.

Cantando y tocando, los jóvenes de Tierra Santa y los frailes fueron a visitar la Gruta de la Natividad, donde se realizó una oración.  Desde allí, los jóvenes de desplazaron para llegar a pie al Campo de los Pastores de BeitSahour.
«Desde que empezamos a ir a la marcha franciscana, también vengo con alegría a los encuentros organizados por la Custodia y ya conozco a muchos de los que participan»,  cuenta Clara, una belemnita de veinte años.  Rami, de diecisiete años, es uno de los que salió de Galilea al amanecer para participar en la jornada de preparación de la Navidad. «Me gustan estos momentos porque encuentro a Dios. Encuentro la felicidad, la paz que siempre busco».
Después de la comida en el jardín del convento del Campo de los Pastores, los jóvenes se dividieron en grupos para reflexionar y luego compartir los contenidos surgidos en la catequesis matutina de fray Mario.  La jornada concluyó con la misa celebrada por el padre Custodio, fray Francesco Patton.
«He tratado de animar a los jóvenes a respetar a la mujer y a las personas, y a no quejarse ni siquiera en la pobreza, comentó fray Mario.  Del mismo modo que Dios transformó el pesebre, también puede transformar sus vidas, sus pensamientos».

Beatrice Guarrera