La Dedicación de la basílica del Santo Sepulcro

El 15 de julio, según la tradición, se celebró en el Santo Sepulcro la solemnidad de la Dedicación de la basílica del Santo Sepulcro.

El rito litúrgico de la Dedicación, que incluye tanto la unción del altar y de los muros del edificio como la incensación, es adecuado para que la iglesia sea símbolo del único templo verdadero, que es el cuerpo de Cristo, formado por los bautizados. Celebrado solo durante la inauguración de los edificios de culto, desde hace 870 años en Jerusalén se recuerda el aniversario de este rito litúrgico.

La basílica de la Anástasis o Santo Sepulcro, mandada construir por el emperador Constantino y su madre santa Elena, fue consagrada en septiembre del año 355. La actual, sin embargo, es una síntesis de los edificios constantinianos y del edificio de los cruzados, y fue dedicada el 15 de julio de 1149.  La basílica reúne los lugares vinculados a la muerte y resurrección de Jesús, subrayando la unidad de los dos misterios. Los misterios que sucedieron en este lugar lo han convertido en santo, por esta razón esta solemnidad celebra y renueva una vez más la alegría pascual.

“Este es el lugar donde nuestra alabanza a Dios no debe cesar nunca. Aquí el aleluya, que es el canto de alegría y alabanza por excelencia, no debería extinguirse nunca”, dijo durante su comentario al Evangelio el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, que presidió la celebración. “Demos gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por esta maravillosa vocación y por esta extraordinaria misión que se nos ha encomendado: custodiar este lugar, habitar en este lugar, celebrar en este lugar”.

Giovanni Malaspina