El Custodio en Ein Karem para saludar a los voluntarios de la asociación Romano Gelmini

La pandemia del Covid-19 no solo ha interrumpido la afluencia de peregrinos a Tierra Santa: de hecho, desde la primera década del 2000, pequeños grupos de hombres y mujeres han visitado constantemente los lugares habitados por Jesús, movidos por el deseo de prestar servicio en aquellos sitios donde más se necesite.  Con el tiempo, estas personas, unidas por su experiencia común en el movimiento Comunión y Liberación, decidieron “institucionalizar” sus visitas y fundaron una asociación que promoviera esta virtuosapráctica.  Nació así la “Asociación Romano Gelmini para los pueblos de Tierra Santa”, cuyo objetivo es llevar a los miembros de la asociación, organizados en pequeños grupos, a hacer voluntariado durante unos días en los santos lugares de la cristiandad.

Sus valiosas visitas fueron interrumpidas con el comienzo de la pandemia, que no permitió a nadie entrar en el país desde el extranjero. Sin embargo, tras dos años de ausencia, en los últimos días ha regresado el primer grupo de voluntarios, invitados por el guardian fray Sergey Ioktionov, ofm, al santuario de Ein Karem.

A lo largo de los años, los miembros de la Romano Gelmini han desarrollado una relacion especial con la Custodia de Tierra Santa, a través de su particular espiritualidad y de los distintos tipos de habilidades que han puesto a su disposición.  La peculiar flexibilidad profesional de los voluntarios se ha manifestado de diferentes formas en varios lugares: al principio en servicios prestados como apoyo al personal sanitario del hospital de Nazaret; posteriormente su trabajo voluntario se extendió a muchos otros lugares de la Tierra Santa, concretándose en numerosas y heterogéneas actividades como el saneamiento de tierras, la reparación de cuadros eléctricos e instalaciones de fontanería, la remodelación de los almacenes del Museo de la Custodia, así como el archivo y la catalogación de sus bienes.

El jueves 24­ de marzo el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, se trasladó a Ein Karem para homenajear a este primer grupo de voluntarios de 2022, dedicados a la rehabilitación de los jardines y la poda de los olivos.

El Custodio recibió y conoció a los voluntarios, conversó con ellos, celebró misa y compartió el almuerzo.

En su homilía, fray Patton insistió en la actualidad de la presencia del Señor en nuestra vida de manera real y concreta: “todo lo que Jesús hace y se narra en el Evangelio es una forma de hacernos entender que el Reino de Dios ha llegado, es decir, que Dios no está lejos de nosotros sino cerca, en medio de nosotros; ha entrado en nuestra historia y en nuestra vida y quiere transformarlapara mejor. Si se atiende a todos los milagros de curación presentes en los evangelios, se ve que todos son signos que muestran cómo Dios nos hace plenamente libres y plenamente humanos […]  El reino de Dios no es algo que se refiere al después, el Reino de Dios es Jesucristo dentro de nuestra vida, dentro de nuestra historia. No queremos ser como los escribas y fariseos que no reconocen lo que hace Jesús, sino que queremos abrirnos a su don e invocarlo”.

Una homilía muy oportuna, dada la singular experiencia que está realizando aquí este pequeño pero trabajador grupo de hombres y mujeres procedentes de muchas partes de italia. Entre ellos, Giovanni, visiblemente emocionado por el regreso a Tierra Santa, nos habló de la historia de la Asociación Gelmini y de la practicidad con que expresan su carácter como cristianos públicos: “Somos personas distintas que juntas formamos una familia. Compartimos la educación común y las enseñanzas de Don Giussani, que exhortaba a amar a Cristo y a la Iglesia. La Iglesia tiene varias caras y nosotros estamos aquí ahora para demostrar que esta amistad y esta experiencia son una de esas caras. Vivimos teniendo como objetivo la experiencia cristiana en el entorno donde residimos, dando testimonio de Cristo en todo lo que hacemos. Aquí ponemos nuestras habilidades al servicio de la Custodia y de la Iglesia en general, porque a lo largo del tiempo hemos madurado una relación especial con la Tierra Santa y volver aquí es una bendición”.

 

Filippo De Grazia