27 de marzo de 2026 - Quinto viernes de Cuaresma - fray Alberto Gesu

Evangelio del día meditado por el fray Alberto Gesu, Studium Biblicum Franciscanum

26 Mar 2026

27 de marzo de 2026
V Viernes de Cuaresma
Fray Alberto Gesú

El Señor les dé la paz.

Soy Fray Alberto Gesu y actualmente vivo en el Terra Santa College de Jerusalén.

Estamos en el quinto viernes de Cuaresma, ya muy cerca de la Semana Santa. Y se siente, el clima del Evangelio se vuelve cada vez más tenso, casi pesado. Para entenderlo mejor, debemos conectarlo con el de ayer. Jesús había dicho palabras muy fuertes, "Antes de que Abraham existiera, Yo Soy". Y la reacción de algunos judíos fue inmediata y violenta, tomaron piedras para apedrearlo. Y el Evangelio de hoy, en cierto sentido, comienza precisamente desde allí, "Los judíos tomaron de nuevo piedras para apedrear a Jesús…".

Por una parte, entonces, vemos a ellos, una vez más las piedras en las manos, una vez más el rechazo. Ya no es una reacción momentánea. Es una decisión que se ha consolidado. El corazón se ha cerrado. Y cuando el corazón se cierra, ni siquiera la evidencia basta.

Por otra parte, sin embargo, está Jesús. Y este es el contraste hermoso y fuerte del Evangelio, mientras crece el rechazo, Jesús no cambia su actitud. Permanece allí, con calma, y dice, miren las obras. No pide una fe ciega, sino que invita a mirar lo que hace. Y trata también de explicar, con dos caminos, el de la Escritura y el de las obras que realiza en el nombre del Padre. Pero no sirve. El diálogo no avanza.

Cuando alguien se cierra, ya no es una cuestión de pruebas o de lógica, es el corazón que no quiere abrirse. Y entonces sucede algo muy humano, Jesús se retira. Ya ayer el Evangelio decía que "se escondió y salió del templo", hoy de nuevo Jesús se escapa de sus manos. No es huida por miedo, sino porque sabe que hay momentos en los que no se puede forzar el corazón de nadie. ¿Y a dónde va? Vuelve "al lugar donde Juan había estado bautizando al principio".

Vuelve al inicio. Vuelve a lo esencial. Vuelve a esa voz que decía, conviértete, prepara el corazón, comienza de nuevo. Y aquí el Evangelio cambia de tono. Lejos de las polémicas, lejos de la tensión, sucede algo sencillo, "Muchos creyeron en él". No porque hayan visto cosas extraordinarias, sino porque el corazón estaba más libre, más disponible. Es muy hermoso. Donde hay menos ruido, donde el corazón está más libre, la fe renace.

Entonces, en este quinto viernes de Cuaresma, el mensaje para nosotros es muy concreto, cuando sientas cansancio, cuando dentro de ti notes que algo se ha endurecido, vuelve al inicio. Vuelve a ese lugar interior donde comenzaste a creer. Vuelve a esa palabra sencilla que te había tocado. Vuelve a ese deseo de conversión que quizá con el tiempo se ha apagado un poco. La Cuaresma sirve precisamente para esto, para ablandar un poco el corazón, para llevarnos de nuevo a lo esencial, para no llegar a la Pascua endurecidos, sino disponibles.

Entonces, hoy, tómate unos minutos de silencio, intenta preguntarte con sinceridad, dónde me he endurecido un poco hacia Dios, hacia alguien, hacia mí mismo. Y luego, sin complicarte demasiado, haz un gesto sencillo contrario a ese cierre, una breve oración, una palabra buena, un acto de confianza. Son cosas pequeñas. Pero así es como se vuelve a comenzar.

Recordemos que a veces la fe vuelve a empezar precisamente así, no desde grandes discursos, sino desde un regreso sincero.

Paz a ustedes desde la Tierra Santa.

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