“También aquí la Iglesia está en el camino de compartir, del respeto y del diálogo”: el cardenal Sandri en Tierra Santa

Al final de su viaje a Jerusalén y alrededores, el cardenal Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, nos contó brevemente sus reflexiones sobre esta tierra, a partir de la celebración del 800 aniversario de la presencia franciscana en Tierra Santa.

La visita estuvo llena de reuniones.  Además de la conferencia y la celebración con los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, el cardenal se reunió con los fieles católicos locales en el barrio cristiano de Jerusalén, incluidos los niños y jóvenes de las escuelas, pasando por las obras de caridad como la Misión Pontificia y Cáritas, hasta el encuentro con los fieles de las dos iglesias católicas orientales que viven en el mismo barrio: la iglesia católica greco-melquita y la maronita.  El cardenal visitó el lugar del Bautismo en el río Jordán, cerca de Jericó.  Destacó la visita y la celebración de la santa misa en el Instituto St. Vincent de Ein Karem que, gracias a un equipo médico organizado, acoge a niños y adultos discapacitados de todas las religiones.

También tuvieron gran importancia las reuniones con los dos presidentes Mahmoud Abbas y Reuven Rivlin.

Partiendo del tema del 800 aniversario de la presencia franciscana en Tierra Santa, que culmina con el encuentro en la explanada de las mezquitas, ¿podemos integrar este encuentro en la dirección marcada por la Iglesia y el papado de Francisco en los últimos años?

Por supuesto, seguimos el camino señalado por la Iglesia en la declaración entre el papa Francisco y el gran imán de Al-Azhar en Egipto, pero también el establecido en la Declaración de Fraternidad firmada por el Papa y gran imán de Al-Azhar en Abu Dabhi.  Entre otras cosas, en este contexto se produjo también el encuentro del Papa con los sabios del Islam, que se reunieron para recibirle, y eso le emocionó mucho, me lo contó personalmente.
Debemos respetar la autonomía de los diferentes miembros del Islam, pero sin olvidarnos de resaltar algunos valores y temas que el Papa nos propone.  Por ejemplo, el respeto a la Creación: uno de los temas de la declaración de Abu Dabhi, que en la actualidad es cada vez más urgente y todos compartimos, y que por tanto también debemos retomar para todos los que no pudieron estar allí.

¿Qué simboliza el encuentro entre San Francisco y el sultán hoy para la Iglesia y para la realidad de Tierra Santa, en su opinión?

Lo que le sucedió a San Francisco, que vino aquí y tuvo la posibilidad de acceder a los Santos Lugares, es para mí un presagio profético de lo que después de muchos siglos sucede hoy en esta búsqueda de compartir, dialogar y respetar el conocimiento mutuo entre Islam y Cristianismo. 

En este contexto concreto, ¿cuál es el valor del respeto cultural mutuo y cuál es la importancia de la cultura para el diálogo?

El valor cultural en este escenario asume un papel muy importante, sobre todo para un lugar organizado como Jerusalén. La Cúpula de la Roca y Al-Aqsa son lugares cruciales para la fe y la cultura islámica y como tales deben ser respetados; haciéndolo nos unimos al camino ya iniciado por Benedicto XVI y seguido por el papa Francisco.  Jerusalén – en mi opinión – es un lugar que hay que respetar en su integridad, porque aquí todavía existe un nivel de enemistad, de hostilidad, y aún no se ha alcanzado por completo la paz: es un lugar en camino hacia ello.
Es importante en todas partes, sin duda, pero preocuparse por esta necesidad de encuentro en un sitio donde, gracias a Dios, todo está en paz, adquiere un significado diferente respecto a hacerlo aquí, en este contexto de enfrentamiento, que siempre trae nuevos brotes de dolor y emigración.  Creo que aquí los valores de la declaración de fraternidad firmada por el papa Francisco tienen y deben tener un alcance aún más concreto e importante para esta zona. Leer la declaración de Abu Dabhi aquí tiene otro sentido muy distinto.

¿Cuál ha sido la experiencia más intensa que ha vivido en estos días de visita a Jerusalén?

En todos los lugares que he visitado fui muy bien recibido, especialmente por los franciscanos de la Custodia, que anhelaban que viniera para la celebración del 800 aniversario de la presencia franciscana.  Lo que más me conmovió fue la entrada al Santo Sepulcro porque así tuve la posibilidad de renovar mi oración personal de conversión continua, pero también de solicitud de ayuda para toda la Iglesia, desde el Papa hacia abajo, para que todos podamos permanecer y volver a Cristo siempre.  Esto, y también la oportunidad de presidir la celebración eucarística en la solemnidad de San Francisco en Jerusalén.

Giovanni Malaspina