Se pospone hasta septiembre la Colecta para Tierra Santa

La Semana Santa 2020 será verdaderamente atípica. Los ritos del Triduo pascual se celebrarán sin la participación de los fieles. Por esta razón la Congregación para las Iglesias Orientales ha considerado oportuno aplazar la Colecta para Tierra Santa que habitualmente se propone el Viernes Santo a los católicos de todo el mundo.

El cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación, explica que, con la aprobación del papa Francisco, la colecta se pospone hasta el 13 de septiembre, en vísperas de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Fiesta “que recuerda el descubrimiento de la reliquia de la Cruz por parte de santa Elena y, de hecho, el inicio del culto público en Jerusalén con la construcción de la Basílica del Santo Sepulcro”.

La Colecta para Tierra Santa nace de la voluntad de los papas de mantener el vínculo entre todos los cristianos del mundo y los Santos Lugares, y es la fuente principal para el sostenimiento de la vida que tiene lugar entorno a ellos. Como explica Fr. Francesco Patton, custodio de Tierra Santa, en la Capilla del Calvario.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"Esta colecta es la que nos permite no solo ocuparnos de los Santos Lugares, sino sobre todo cuidar a las comunidades cristianas locales. Este año hemos tenido la pandemia del coronavirus. La mayoría de los cristianos se ven obligados a seguir las celebraciones desde casa: Es, por tanto, materialmente imposible, para los cristianos ayudar económicamente a sus hermanos a través de una ofrenda, el Viernes Santo."

Un gran desafío para todo el mundo y para Tierra Santa, que ve sus santuarios cerrados y sin peregrinos.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"Entiendo muy bien que este es un momento difícil para todos, pero invito a los cristianos de todo el mundo a ser solidarios con nosotros que vivimos en Tierra Santa, con nuestros hermanos que viven en Tierra Santa. Y me gustaría recordar que si en otros lugares la pandemia ha afectado a la economía, aquí nos afecta doblemente, porque como realidad muy vinculada a las peregrinaciones, ya no hay peregrinos, no tenemos la posibilidad de acoger a aquellos que vienen de otros países, y por ello nuestros cristianos locales se encuentran en dificultad porque la mayoría en este momento se encuentra que no puede trabajar en ausencia de peregrinos y por la pandemia."

La presencia franciscana en los santuarios es un punto de referencia para los peregrinos que pasan por Tierra Santa, e incluso en estos tiempos difíciles está cerca de todo el mundo principalmente a través de la oración.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"En los santuarios nuestras comunidades, que en su mayoría son pequeñas, continúan diariamente rezando, por el mundo entero. Casi todos los lugares en los que nos encontramos son también lugares que hacen referencia a curaciones obradas por Jesús. No necesitamos solo curarnos de pandemias y virus, necesitamos curarnos de una manera más profunda de lo que es nuestro egoísmo, de la ilusión de poder hacerlo todo por nosotros mismos, de podernos salvar solos, mientras que, en cambio, la experiencia de esta tragedia de la pandemia nos enseña que la solidaridad debe crecer no solo entre los individuos, sino también entre los pueblos, entre las naciones del mundo."

A pocos días del inicio de la Semana Santa, la felicitación de Pascua de Fr. Francesco Patton se dirige a todo el mundo, especialmente “a las personas y a las familias que están sufriendo a causa de la pandemia del coronavirus”.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"La Pascua nos recuerda que Jesús es más fuerte que todo, que cualquier mal, incluso la enfermedad física o la muerte. Obviamente la Pascua nos recuerda que Jesús no venció a la muerte evitándola, esquivándola, sino que venció a la muerte atravesándola, y así muchos hermanos nuestros se encuentran viviendo este momento en comunión con Él aquí, en el Calvario, y muchos de ellos haciendo el paso de este mundo al Padre. Pero incluso el momento de la muerte queda iluminado por la Pascua de Jesús, y se convierte, para un cristiano no en el final de todo, sino en ser tomado de la mano por el Señor y conducido en el abrazo del Padre, que nos espera en la Jerusalén celeste."