
En la jornada del domingo 1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos, la comunidad católica de Jerusalén se reunió en el Monasterio de Sainte Claire para anunciar y celebrar la conclusión de la Investigación Diocesana para la Causa de Beatificación de Sor María de la Trinidad.
Nacida en Sudáfrica en los primeros años del siglo XX en el seno de una familia protestante, Luisa Jaques, quien más tarde se convertiría en Sor María de la Trinidad, perdió a su madre al nacer. A raíz de esta pérdida, su padre decidió enviarla a Suiza, confiándola al cuidado de su tía. Durante aquellos años, afectada por una profunda crisis existencial, la joven se alejó de la religión hasta llegar a negar la existencia misma de Dios, proclamando con firmeza: "¡Dios no existe!"
Sin embargo, precisamente en su momento de mayor desesperación, durante la noche del 13 al 14 de febrero de 1926, experimentó una presencia luminosa que disipó su angustia. De aquella experiencia nació un camino espiritual que la llevó primero a convertirse al catolicismo y posteriormente, en 1938, a ingresar como monja en el Monasterio de las Clarisas de Jerusalén.
La jornada comenzó con la liturgia presidida por Su Beatitud el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, quien estuvo acompañado en la celebración eucarística por Mons. Giorgio Lingua, Nuncio Apostólico, Mons. Giacinto Marcuzzo y algunos superiores de monasterios de la Diócesis.
En su homilía, el Patriarca recorrió el largo y tortuoso camino que llevó a Sor María de la Trinidad a reconocer la llamada y la misericordia de Dios en su vida, recordando que, siguiendo el ejemplo de la Sierva de Dios, debemos acoger a Dios, conscientes de que la Santísima Trinidad ya está presente en el alma de cada persona.
Concluida la misa, se abrió la última Sesión de la Investigación Diocesana sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad de Sor María de la Trinidad. El Patriarca, habiendo asumido la presidencia del Tribunal, supervisó el juramento de sus miembros: el Delegado Episcopal, Mons. Ilario Antoniazzi, el Promotor de Justicia, don Filippo Morlacchi, la Notaria, Hermana Marina Fischer, y finalmente el Vicepostulador, Fray Ulise Zarza.
Finalmente, después de colocar los sellos oficiales, el Patriarca confió las Actas de la Investigación al Portador oficialmente designado, Fray Antonino Milazzo, para que las entregue al Dicasterio para las Causas de los Santos de la Santa Sede, dando así inicio a la fase romana de la Causa.
Riccardo Curti
