
El vínculo entre la Custodia de Tierra Santa y España es histórico y hunde sus raíces en los comienzos de la misión de los franciscanos en los Lugares Santos. Una relación profunda, marcada por frailes nacidos en la península ibérica y misioneros en esta Tierra, por la protección, por parte de Madrid, de los lugares de culto, y por la atención de los soberanos españoles a las necesidades de los cristianos locales. Y esta relación ha sido recordada hoy, domingo 11 de octubre, con la celebración en la iglesia de San Salvador de Jerusalén de la Virgen del Pilar, una de las advocaciones marianas más sentidas en España y en todo el mundo hispánico, y patrona de la Guardia Civil.
La Santa Misa, celebrada en lengua española y presidida por el Vicario custodial, Fray Ulise Zarza, ha sido así un momento de oración y de comunidad para reforzar un vínculo fraterno. En torno al altar se reunieron los frailes menores de la Custodia, miembros de las instituciones, diplomáticos y fieles españoles residentes en Jerusalén. Entre los presentes se encontraban el Cónsul General de España, José Javier Gutiérrez Blanco-Navarrete, su esposa Rebekah Kosinski, el equipo de militares y civiles que compone la representación diplomática de Madrid en la Ciudad Santa y miembros de la Guardia Civil, que acudieron para rendir homenaje a su patrona en un clima de intenso recogimiento y comunión espiritual.
Por otra parte, el culto a la Virgen del Pilar tiene un fuerte valor simbólico para la Iglesia y para la tradición cristiana. Y esto también vale para Tierra Santa. Según la antigua tradición, María se apareció a Santiago el Mayor mientras este se encontraba en España anunciando el Evangelio, ofreciéndole consuelo y ánimo para su misión evangelizadora. El culto, cuyo corazón se encuentra sobre todo en la ciudad de Zaragoza, arraigó en España y se convirtió en una de las tradiciones marianas más importantes del País. Y si aquella tradición unió espiritualmente Tierra Santa y el viaje de Santiago a España, la celebración en Jerusalén reafirmó este vínculo y la universalidad de la fe que anima los Lugares Santos, donde las diferentes comunidades nacionales continúan custodiando y dando testimonio con alegría de sus propias tradiciones espirituales junto a la familia franciscana de la Custodia.
Lorenzo Vita
