
Como cada año, desde el mediodía del 1 de agosto hasta la medianoche del 2 de agosto, la familia franciscana celebra el Perdón de Asís. Para la Orden de los Hermanos Menores se trata de una de las expresiones más profundas y simbólicas de la espiritualidad de san Francisco. Y sin duda lo es también en Tierra Santa, allí donde el Custodio es la prueba visible del compromiso del Poverello de Asís, que llegó a estos Lugares en 1219.
Según la tradición, en 1216, en la pequeña iglesia de la Porciúncula, el Santo tuvo la visión de Jesús y de la Virgen María rodeados de ángeles que le preguntaron qué deseaba para la salvación de las almas. Francisco pidió así el don de la indulgencia plenaria para quien acudiera en oración reconciliado con el Señor y arrepentido. En ese momento, acudió al papa Honorio III para recibir la aprobación de la Iglesia. Y desde ese momento, nació la tradición del Perdón de Asís, una invitación a la conversión, a la reconciliación y a la paz. Para Francisco, era la Porciúncula el centro del Perdón.
Pero la espiritualidad franciscana se extendió de inmediato a todo el mundo, llegando también a Tierra Santa. Y en estos Lugares, el sentido del perdón y de la misericordia ofrecidos por Jesús en su experiencia terrenal se hacen aún más vívidos por el testimonio del Evangelio. Desde la predicación por las calles de Jerusalén hasta el Calvario, la misericordia caracterizó toda la vida de Cristo en los Santos Lugares. Y así, cada año, también las comunidades franciscanas de Tierra Santa participan espiritualmente en el Perdón de Asís, haciendo que el don de la indulgencia sea también de quien entra en las iglesias encomendadas al Custodio.
Sin embargo, para obtenerlo hay unas condiciones. La indulgencia no es "automática", sino que se necesita un verdadero camino de conversión. Así, desde el mediodía del 1 de agosto hasta la medianoche del 2 de agosto, los fieles pueden participar en el Perdón visitando la Porciúncula o bien una iglesia franciscana o una iglesia parroquial en cualquier parte del mundo.
Además del lugar, hay que observar también otras condiciones establecidas por la Iglesia. Estas son: recibir la Confesión sacramental en los ocho días anteriores o posteriores, participar en la Santa Misa y recibir la Comunión eucarística, rezar el Credo y el Padre Nuestro y rezar según las intenciones del Santo Padre.
Y precisamente el actual Sumo Pontífice, León XIV, ha decidido abrazar a la familia franciscana en el VIII centenario de la muerte de su Santo fundador, trasladándose a Asís el 6 de agosto, solemnidad de la Transfiguración del Señor. Una fiesta que ocupa un lugar especial también en Tierra Santa, que la celebrará en el santuario del Monte Tabor y que confirma el vínculo entre Roma, Asís y los Lugares del paso de Cristo.
Lorenzo Vita
