Ein Karem: celebraciones del día de San Juan Bautista

El día que la liturgia de la Iglesia católica dedica a la solemnidad de San Juan Bautista, la Custodia de Tierra Santa celebró en los lugares que recuerdan la vida del santo. Todo comenzó con las primeras vísperas del miércoles 23 de junio en el santuario de San Juan del Desierto, y concluyó la tarde del 24 de junio con la misa solemne en el santuario de San Juan de la Montaña. Ambos momentos fueron presididos por el vicario custodial, fray Dobromir Jasztal.

El santuario de San Juan del Desierto, lugar de la primera celebración, conmemora el lugar de la infancia del Precursor y los años de preparación para el ministerio público, como recuerda el pasaje de Lucas “El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel” (Lc 1, 80).  La iglesia y el convento, obra del arquitecto Antonio Barluzzi, fueron inaugurados en 1922. La figura del Bautista está estrechamente ligada al desierto, lugar de vida ascética y, a la luz de la historia de Israel, lugar donde se encuentra la gracia de Dios. Precisamente del desierto, según la profecía de Isaías, vendría el precursor del Mesías y así lo narran los evangelios.

Preparar el camino del Señor no significa hacer algo para que el Señor pueda pasar cómodamente al lado del hombre” comentó el vicario durante la homilía de las vísperas, “sino que significa asegurarse de que pueda llegar a él en su existencia y en su vida.

Con su predicación, Juan quiere vencer la pereza y la mente cerrada de sus contemporáneos, que ni siquiera habían percibido al Señor. Recuerda a todos que ha llegado el momento de tomar una decisión: convertirse y acoger a Jesús, o rechazarlo y permanecer en el pecado”.

Después de las vísperas, entonando alabanzas, los frailes franciscanos y fieles se dirigieron en procesión a la gruta de San Juan situada bajo la pequeña capilla del santuario. La celebración terminó recogidos en torno a la fuente del santuario.

Al día siguiente por la tarde, se celebró la santa misa en el santuario de San Juan de la Montaña en Ein Karem, lugar donde se recuerda el nacimiento del Bautista. La iglesia, que actualmente está en restauración, data del siglo XII y se alza en un área donde hay restos de época bizantina y una capilla pavimentada con mosaicos que dan testimonio de una larga tradición de culto.

Después de la homilía, dos frailes menores en formación, fray Johnny y fray George, recibieron el ministerio del lectorado.

El misterio y la grandeza de Juansolo pueden entenderse a la luz de la vida que vivió y de la misión que llevó a cabo. Pero no habría podido realizarla si no hubiera comprendido cuál era su vocación y su relación con aquel que lo había elegido desde el seno materno” explicó fray Dobromir, después de subrayar el privilegio de la posibilidad de celebrar exactamente en el lugar considerado como la casa de Zacarías.

“Hoy, San Juan nos enseña que, desde la conciencia de la propia llamada y de una relación viva con Dios, el hombre adquiere la conciencia del valor de su propia vida, que es un don y que debe ponerse generosamente al servicio de los hermanos”.

Al final de la celebración solemne, los frailes franciscanos seguidos por los fieles realizaron la tradicional procesión hasta la gruta en la que se conmemora el nacimiento de Juan el Bautista. Tras la lectura del Evangelio de Lucas donde se narra el nacimiento del Bautista y la imposición del nombre, la liturgia concluyó con la bendición solemne.

 

Giovanni Malaspina