20 de diciembre de 2025 - Tercer Sábado de Adviento - fray John Luke Gregory

Evangelio del día meditado por el fray John Luke Gregory, Guardián del Convento de Santa María de la Victoria

20 Dic 2025

20 de diciembre de 2025
Tercer Sábado de Adviento
Fray John Luke Gregory

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, marcando un momento crucial en la historia divina.

En esta humilde ciudad vivía una virgen prometida a un hombre del linaje de David llamado José. El nombre de la virgen, venerado a lo largo de los siglos, era María. Al visitarla, el ángel le llevó un mensaje de gran importancia: "Anímate, llena eres de gracia, el Señor está contigo". María, turbada por esta palabra, quedó profundamente perpleja y reflexionó sobre el significado de tal saludo.

Ante su asombro, el ángel le aseguró: "No temas, María, porque has hallado gracia en Dios". En ese momento se le reveló una promesa, pues el ángel le dijo: "He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús". Este niño destinado a la grandeza sería llamado hijo del Altísimo. El Señor Dios le daría el trono de su antepasado David y reinaría sobre la casa de Jacob para siempre estableciendo un reino eterno sin fin.

Este anuncio marcó un momento crucial no sólo para María, sino para toda la humanidad, porque presagiaba la venida del Mesías. En su inocencia y asombro juvenil, María respondió con una pregunta: ¿cómo sucederá esto si soy virgen?

Esta pregunta refleja un profundo deseo de comprender la voluntad divina en medio de sus circunstancias personales. El Ángel, mensajero de Dios, respondió con compasión y claridad: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño que nacerá se llamará Santo Niño de Dios".

Un signo milagroso se presenta también en esta revelación divina: "Y he aquí que también Isabel, tu pariente, en su vejez, ha concebido un hijo. Este es el sexto mes para la que fue llamada estéril. Nada es imposible para Dios".

Este testimonio subraya el carácter ilimitado del poder de Dios para intervenir en la vida humana, poniendo de relieve que incluso lo que nos parece insuperable está al alcance del Todopoderoso.

En un momento de entrega al plan divino, María acepta su papel con humildad y gracia, declarando: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Su respuesta encierra una fe profunda y una disposición a participar en el plan de salvación de Dios.

Después de esta sagrada conversación, el ángel se alejó de ella, dejando tras de sí una promesa que
cambiaría para siempre el curso de la historia humana.

Feliz contemplación del misterio de la Encarnación y feliz Navidad.

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