Tiberiades: celebración de la Cátedra de San Pedro

Día de fiesta en la iglesia de San Pedro en Tiberiades por la celebración de la Cátedra de San Pedro que tuvo lugar la mañana del sábado 20 de febrero.

El sonido de las campanas dio comienzo a la celebración presidida por el Custodio de Tierra Santa fray Francesco Patton. Asistieron también el padre Giuseppe De Nardi, moderador general de la kononía Juan Bautista, el padre Andrej Keller, párroco de Tiberiades y responsable de la comunidad que vive allí, fray Sergio Olmedo Flores, del convento de la Visitación de Ein Karem y fray Melanius Jordan Sesar, maestro de los filósofos del seminario de Ein Karem, acompañado por algunos frailes del seminario.

Participaron en la celebración los hermanos y hermanos consagrados de la comunidad koinonía Juan Bautista y algunos feligreses locales de Tiberiades, cuyo número era muy reducido en comparación con años anteriores debido a las restricciones por la pandemia.

Durante la homilía, el Custodio comentó el pasaje evangélico centrándose en la figura de Pedro, en su profesión de fe y en el ministerio confiado a la Iglesia. Haciéndose portavoz de los discípulos, Pedro responde a la pregunta personal de Jesús: “vosotros, ¿quién decís que soy yo?”, afirmando: “Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo”

Guiado por el don de la gracia del Padre a través del Espíritu Santo, Pedro afirma que Jesús es el Mesías enviado por el Padre y esperado durante siglos.  En esta profesión de fe, de dos mil años de antigüedad, se fundamenta nuestra fe y la misma Iglesia nació de esta afirmación. Como nos recuerdan las palabras del evangelio de Mateo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”. A pesar de las persecuciones internas y externas, la Iglesia ha seguido desempeñando este ministerio desde hace siglos a través de los sucesores de Pedro, a los que Cristo confió las llaves del Reino de los Cielos, símbolo de la labor de reconciliación encomendada a la Iglesia.

La celebración concluyó con una oración ante la estatua de San Pedro, situada a la entrada de la Iglesia, por el papa Francisco, llamado a vivir y ejercer el ministerio de Pedro en la Iglesia.

 

Cristina Lunardi