Seis nuevos diáconos franciscanos en Jerusalén

Mientras en todo el territorio empieza la reapertura de varias actividades y áreas tras la emergencia del Covid-19, el domingo 24 de mayo seis frailes franciscanos fueron ordenados diáconos en la iglesia de San Salvador.  Fray Allan, fray Andrja, fray George, frayGerson, frayPascal y fray Paulo recibieron el ministerio del diaconado por la imposición de manos de S.E. monseñor Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, que presidió la celebración eucarística.

Asistieron el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, el vicario custodial, fray DobromirJasztal y el guardián del convento de San Salvador, fray Marcelo Cichinelli, que concelebraron, junto a los Discretos de Tierra Santa y a los frailes franciscanos que, en número limitado, llegaron de conventos cercanos.  Una celebración íntima, sin la tradicional presencia de padres y amigos, que sin embargo recibió una calurosa acogida por parte de la familia custodial, representada en sus distintas expresiones.

Monseñor Pizzaballa, en su comentario al Evangelio, subrayó que “antes de ser verdaderos sacerdotes, es necesario ser verdaderos diáconos, es decir, servidores, personas que se entregan a sí mismas gratuitamente, sin pedir nada a cambio”. “Ser diácono”, continuó, “no significa simplemente estar un escalón por debajo del sacerdote, al que se debe prestar servicio y de quien se aprende a obedecer órdenes, en la liturgia y en la vida. El diaconado es servicio gratuito, y es una parte constitutiva de la identidad sacerdotal. Sin ella, el sacerdote no está completo”.

Tras la homilía, la celebración siguió como de costumbre para las ordenaciones diaconales, con el compromiso de respeto filial y obediencia a manos del obispo, la postración de los futuros diáconos durante las letanías y la imposición de manos y la oración de la ordenación.  Inmediatamente después de estos momentos, la vestición de los hábitos diaconales y la entrega del libro de los Evangelios marcaron la conclusión del rito de la ordenación.

Al terminar la celebración eucarística, intervino el Custodio fray Patton para agradecer al administrador apostólico, “os deseo que estéis al servicio de la familia de Dios que es la Iglesia, y tengáis siempre en el corazón lo que monseñor Tonino Bello llamaba la Espiritualidad del Delantal: no colguéis el delantal sino llevadlo siempre con vosotros”.

“Entré en el convento a los 15 años, hace casi 10”, comentó fray Andrja, uno de los nuevos diáconos. “Para mí este día es muy especial, no solo porque es una de las etapas más importantes de nuestro camino sino también porque lo esperaba desde hace mucho. Con toda la alegría que siento, puedo decir que hoy es el día en que asumo un nuevo compromiso de servicio en la Iglesia para el pueblo de Dios, para las necesidades de este, en las alegrías y las penas”.

 

 

Giovanni Malaspina