Santa misa por el rey Felipe de Bélgica

También este año se ha celebrado la santa misa en honor del rey Felipe de Bélgica, el domingo siguiente a la fiesta de San Leopoldo, patrón del reino de Bélgica, en presencia dela cónsul general de Bélgica Danielle Haven. Para la Custodia de Tierra Santa, estos eventos representan cada año el agradecimiento por el trabajo realizado en el pasado y el presente por Francia, Bélgica, Italia y España, las cuatro naciones católicas protectoras y promotoras de las comunidades cristianas de Tierra Santa.

Presidió la celebración fray StéphaneMilovitch, responsable de la Oficina de Bienes Culturales de la Custodia. “Estamos hoy felices por celebrar la santa misa en honor de Felipe, rey de Bélgica, y su esposa, la reina Matilde”, dijo fray Milovitch al comenzar la santa misa. “Durante esta eucaristía rezaremos por el rey, para que se sienta llamado personalmente a la santidad que le permita reinar sobre su pueblo con discernimiento; rezamos por el pueblo belga y, siguiendo las indicaciones del papa Francisco, rezamos por los pobres de todo el mundo”.

La homilía fue pronunciada por el padre FransBouwen, misionero en África, que la introdujo con el recuerdo al rey Felipe: “Queremos rendir homenaje a nuestro rey y a todos sus predecesores, así como a todos los miembros de la familia real que han marcado la historia y el presente de nuestro país”. El cuerpo de la homilía se centró en las lecturas del día y el comentario al Evangelio, tanto en francés como en flamenco.  “Necesitamos a todos y a todas para construir un mundo mejor y para afrontar las divisiones profundas que amenazan a nuestro mundo y nuestra sociedad: nacionales, religiosas y culturales, diferencias entre ricos y pobres”, concluyó el padre Bouwen. “Asistimos a una globalización que abre nuevas perspectivas de futuro, pero al mismo tiempo despierta egoísmos profundos y amenaza a las culturas minoritarias así como a los pueblos y las clases más desfavorecidas. Es importante que todos podamos soñar juntos y trabajar juntos”.

Siguiendo la tradición, al terminar la celebración eucarística se rezó una oración por la familia real, unos minutos antes de que el himno nacional belga interpretado al órgano señalase el final de la santa misa.  “Damos gracias a la Custodia por organizar esta celebración”, dijo la cónsul Haven. “Es importante, en estos momentos, intentar mantenerse unidos a las tradiciones y trasmitir fuerza a la gente, también a través de los mensajes expresados durante la celebración.  Personalmente, me alegro de que, teniendo en cuenta todas las medidas de seguridad, haya sido posible celebrar esta misa y hayamos podido ofrecer un símbolo de continuidad”.

 

 

Giovanni Malaspina