San Juan Bautista: “Serás llamado profeta del Altísimo”

La Custodia de Tierra Santa celebró en Ein Karem la liturgia que la Iglesia católica dedica a la Natividad de San Juan Bautista. Las celebraciones comenzaron con las primeras vísperas del jueves 23 de junio en el santuario de San Juan en el Desierto y concluyeron la tarde del viernes 24 con la misa solemne en el santuario de San Juan en la Montaña; las vísperas fueron presididas por el vicario custodial fray Dobromir Jasztal, mientras que la misa fue celebrada por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.

Para ser conscientes de la importancia de esta fecha, basta reflexionar sobre el hecho de que en el calendario litúrgico de la Iglesia solo se celebran tres cumpleaños: la Natividad de Nuestro Señor, la Natividad de Su Madre y la Natividad de su precursor, Juan el Bautista. De hecho, la Iglesia honra a San Juan Bautista por haber preparado la venida del Mesías “predicando un bautismo de conversión a todo el pueblo de Israel” ( Hch 13, 24).

El santuario de San Juan en el Desierto, lugar donde se celebraron las vísperas solemnes, conmemora el lugar de la infancia del Bautista y de los años en que se preparó para el ministerio público, como recuerda el pasaje del evangelista Lucas “El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel” (Lc 1, 80).  La iglesia y el convento, diseñados por el arquitecto Antonio Barluzzi, fueron inaugurados en 1922.  Tercero de los santuarios en Ein Karem, tras el de la Visitación y el del nacimiento de Juan el Bautista, el eremitorio de San Juan en el Desierto conmemora el lugar donde el primo de Jesús encontró refugio huyendo de la matanza de los inocentes. Comprende el santuario, la gruta, la fuente y la tumba de Isabel.

Por otro lado, la misa se celebró en San Juan en la Montaña, lugar del nacimiento de Juan, primo de Jesús. En este sitio se encontraba la casa de Zacarías, padre del niño y cuñado de María. Aquí, este último pronunció la profecía, dirigida al recién nacido Juan, recogida en el Benedictus: “Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación por el perdón de sus pecados” (Lc. 1, 76-77).

Asistió a la misa el cónsul general de España, S.E. Alfonso Lucini Mateo, acompañado de su esposa.
“Juan es alguien que trabaja por la conversión, trabaja por la reconciliación, da a conocer la salvación a través del anuncio del perdón” dijo el padre Custodio, fray Francesco Patton, durante su homilía. “¡Juan no ofrece nada suyo!  No es él quien trae perdón, reconciliación y salvación, sino que invita a prepararse para poder recibir el perdón, la reconciliación y la salvación del Único que puede ofrecer estos dones a su pueblo, a toda la humanidad y a cada persona, es decir, Jesús, reconocido como el Mesías, el último y definitivo enviado de Dios.

Luego, preguntándose sobre quién fue realmente el Bautista y cuál era su vocación y su misión, el padre Custodio prosiguió: “Juan es alguien que nunca quita protagonismo al auténtico protagonista de la salvación, es decir, a Jesús. […] Juan sabe cuál es su lugar y hace todo lo posible para no ser confundido con el Mesías”. Un ejemplo, el del precursor, que tiene gran valor para todos nosotros ya que “nos enseña a referir a todos a Jesús, a no atar a nadie a nosotros mismos como si nos perteneciera, como si fuésemos nosotros quiénes traemos la salvación, la reconciliación y el perdón, como si fuésemos nosotros a los que hay que seguir. Solo Jesús es el Esposo, solo Jesús es el Cordero de Dios, y solo Jesús es el Maestro, el Cristo, el Hijo de Dios que nos salva y nos reconcilia con el Padre y entre nosotros”.

Al final de la misa, el Custodio, junto con los frailes y fieles, se dirigió a la gruta cercana donde se conmemora el nacimiento de Juan el Bautista y entonó el canto del Benedictus.

En el marco de las celebraciones que acompañaron la Natividad de San Juan, el viernes 17 de junio, también en Ein Karem, tuvo lugar una iniciativa que, como hace ya algunos años, reúne a judíos y cristianos en una reflexión en torno a la figura de Juan Bautista. Así, una semana antes de la festividad, el convento de San Juan en la Montaña abrió sus puertas para una jornada sobre la figura del santo, organizada por la Custodia de Tierra Santa en colaboración con el consejo municipal de Ein Karem, que reunió a los habitantes judíos de la zona y a los frailes franciscanos. Ese encuentro, estructurado en forma de conferencia, contó con la participación de algunos expertos israelíes y abordó algunos temas relacionados, entre otros, con los animales en las historias de los santos, el lugar del bautismo en Jordania y la relación entre Juan y Jesús.

 

Filippo De Grazia