San Antonio, patrón de la Custodia, celebrado en Jerusalén

Cada año, el 13 de junio es fiesta grande en el convento de San Salvador en Jerusalén, corazón de los franciscanos de Tierra Santa: se celebra San Antonio de Padua, patrón de la Custodia. La encomienda al Santo siempre fue una constante de la historia franciscana, pero solo en 1920 el papa Benedicto XV lo proclamó patrón de la Custodia.  Después de exactamente cien años, la solemnidad comenzó con las primeras vísperas del 12 de junio, presididas por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.

El Custodio quiso compartir en la homilía algunas reflexiones de San Antonio sobre el Cuerpo y la Sangre del Señor, dada la coincidencia con la fiesta del Corpus Christi en la misma semana. “Recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor es recibir el mayor don que existe, aquel capaz de transformar nuestra persona y nuestra existencia – dijo fray Patton –. Dejémonos, por tanto, alentar por Antonio a poner de nuevo a Jesús en el centro de nuestra vida y dejémonos impulsar por Antonio a vivir una vida auténticamente eucarística en la que el don recibido nos haga capaces de entregarnos a nosotros mismos, el perdón recibido nos transforme en apóstoles de misericordia y de reconciliación y el amor experimentado y recibido nos permita hacer de nuestra vida un canto y un regalo de amor.

Un momento importante fue el de la distribución del pan de San Antonio, según la tradición, en recuerdo de la caridad del santo hacia los pobres.

“Celebramos hoy, a pesar de la pandemia, con alegría y solemnidad, la fiesta de San Antonio de Padua, proclamado patrón de la Custodia de Tierra Santa hace exactamente cien años, por el Custodio FerdinandoDiotallevi con la aprobación del Discretorio, el 12 de junio de 1920”. Así lo recordó fray Francesco Patton en la homilía de la misa solemne del 13 de junio, celebrada en la iglesia de San Salvador, precisamente donde la Custodia fue consagrada a San Antonio.  Cuando los frailes invocaron la protección del santo, eran tiempos difíciles, “estaba en riesgo la propia supervivencia de la Custodia – explicó el Custodio – y sin embargo, a partir de entonces, hubo un nuevo resurgir como atestigua la reconstrucción de buena parte de los santuarios que custodiamos, el nacimiento de una institución prestigiosa como el Estudio Bíblico Franciscano de la Flagelación y la creación de la revista de Tierra Santa. Cien años después, estamos aquí hoy para seguir dando gracias a San Antonio, que continúa intercediendo por nosotros ante el “Altísimo, Omnipotente y Buen Señor” y siendo instrumento de la protección del Señor hacia la Custodia”.

Fray Patton destacó que la pandemia aún en curso no se ha cobrado víctimas entre los frailes de la Custodia y, en gran medida, también ha respetado a las poblaciones a las que sirven.  “A principios de marzo invité a todos los frailes de la Custodia a recitar diariamente la oración a San Antonio que rezamos con ocasión de la renovación de los votos, adaptada a la actual pandemia – continuó –. No es un acto supersticioso e ingenuo, no es tampoco una devoción anacrónica y de otros tiempos; por el contrario, es un acto de fe en la comunión de los santos, es la expresión de la conciencia de que los santos, como nos recuerda el prefacio del primero de noviembre, se nos han dado como amigos y modelos de vida”.

La devoción a San Antonio está también muy extendida entre los feligreses de San Salvador, tanto es así que cada año en esta fiesta se bendice a los niños de la parroquia, que visten un pequeño hábito franciscano, voto de sus padres.  El mismo vestido se regala después a otro niño para que lo lleve durante todo el año siguiente.  Este año, no se celebró este pequeño rito como de costumbre, pero la oración de la Custodia fue, como siempre portodas las personas a las que los frailes atienden en su ministerio y que se encomiendan a la intercesión del santo. Al final de la misa, el Custodio pronunció la oración de consagración de la Custodia a San Antonio, frente a la estatua del santo.

La fiesta de San Antonio es muy importante también para la parroquia de San Antonio de Jaffa, donde se celebró la tarde del 13 de junio con una misa al aire libre en la explanada de la iglesia. La liturgia fue presidida por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, en presencia del párroco fray Augustin Pelayo Fregoso y de varios feligreses: árabes, indios, filipinos, africanos, latinoamericanos, polacos. Todos juntos en la alegría para celebrar San Antonio.

 

 

Beatrice Guarrera