Peregrinación a orillas del Jordán por el Bautismo del Señor

El primer domingo después de la Epifanía, para los frailes de la Custodia de Tierra Santa es el día de la peregrinación al río Jordán.  El domingo 12 de enero celebraron así la fiesta del Bautismo del Señor en el lugar donde según la tradición sucedió el episodio del evangelio. La misa se llevó a cabo en la orilla este de Jericó, en el sitio de Qasr al-Yahud, (“roca de los judíos”), pero ese mismo momento de la vida de Jesús se recuerda también en la otra orilla del río, en el sitio de Betania más allá del Jordán.

Antes de dirigirse al lugar del bautismo, los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa se detuvieron en el convento del Buen Pastor de Jericó, donde se reunieron con las autoridades locales civiles y religiosas. El alcalde, el gobernador y el imán de la mezquita de Jericó hablaron en presencia de delegaciones diplomáticas de Italia, Francia y España, y del párroco fray Mario María Hadchiti. «Estamos hoy aquí para recordar lo que sucedió hace dos mil años a orillas del río Jordán – dijo fray Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa – y estamos aquí para rezar por la paz, por el bienestar de la población local y por la prosperidad de Jericó y de sus habitantes».  El Custodio recordó la colaboración positiva entre todas las realidades locales que permite que la escuela de Tierra Santa de Jericó y el centro juvenil continúen creciendo cada año.

Después, los frailes de la Custodia llegaron en procesión al lugar del bautismo de Jesús, donde tuvo lugar la santa misa en árabe, a la que asistieron fieles y peregrinos de toda Tierra Santa. Durante la celebración una niña recibió el bautismo, en las mismas orillas donde San Juan Bautista realizó el mismo gesto con Jesús.
Fray Mario Hadchiti, párroco de Jericó, en su homilía afirmó que, frente a la dificultad que tiene el hombre para imitar a Jesús, a causa de su debilidad, es importante fijarse en el ejemplo de Juan Bautista, que defendió a los débiles, defendió a la humanidad del pecado, lanzando un mensaje de conversión.  «Juan señaló a Jesús como el Mesías – explicó –.  Como él, también nosotros debemos mostrar a Jesús en nuestra vida, para defender al débil y a los que nos necesitan».

Siguiendo la tradición, el día del Bautismo de Jesús los franciscanos también fueron en peregrinación al monasterio greco-ortodoxo de la Cuarentena cerca de Jericó. Tras estar abandonado durante años, el monasterio volvió a estar activo desde finales de 1800.  Es reconocido desde hace siglos como el monte de las tentaciones de Jesús y por eso, para finalizar la peregrinación, se leyó ese texto evangélico.

Beatrice Guarrera