Nazaret: la grandeza silenciosa de San José

El 19 de marzo, según la tradición en Tierra Santa, la basílica de la Anunciación de Nazaret recibió a peregrinos y cristianos locales para las celebraciones de la festividad de San José.

“Reunidos hoy en la casa de María, queremos fijar nuestros ojos en el que fue escogido como custodio del Misterio del Hijo de Dios y de su Madre”. Con estas palabras abrió la santa misa el vicario custodial, fray DobromirJasztal, “su vida es oscura, pero después de la madre de Dios él es siempre el primero en ser nombrado y honrado”. El Misterio y el sentido de la vida de este santo se recogen en el versículo 24 del capítulo 1 de Mateo, en el que el evangelista dice “José hizo lo que el ángelle había ordenado” y fray Dobromir, en su discurso introductorio, explicó cómo el santo alcanzó la libertad y su plenarealización obedeciendo el plan de Dios para su vida.

La fiesta litúrgica se articula tradicionalmente en cuatro momentos diferentes. El primero fue el ingreso solemne del vicario, recibido por el guardián de la basílica de la Anunciación de Nazaret, fray Bruno Varriano. Durante este momento tuvo lugar la vestición de la estola mientras los cantores entonaban la antífona “Salve SanctePater”, la invocación de los franciscanos a su padre seráfico San Francisco.  El momento siguiente fue el de la celebración de la santa misa en árabe, dirigida por el vicario custodial fray Dobromir.

La homilía fue pronunciada por el párroco de la basílica de Nazaret, fray AmjadSabbara. “El silencio de San José no es un silencio pasivo sino el de una persona que se fía de Dios, que convierte la Palabra de Diosen un proyecto de vida”, dijo fray Amjad, concluyendo la homilía con una oración dirigida a los padres de familia: “que tengan siempre una actitud silenciosa y activa como la de San José, para que sepan guiar a la familia hacia la voluntad de Dios”.

“Vivir esta fiesta en Nazaret – comentó fray Bruno Varriano, guardián del convento de la Santísima Anunciata – es siempre una gracia porque aquí vivió él como cabeza de la Sagrada Familia”. Fray Bruno destacó que esta fiesta permite comprender claramente que el mundo de hoy necesita más obras silenciosas que apariencias y, en este contexto actual, la figura de este santo debe ser celebrada pero, sobre todo, imitada.


Giovanni Malaspina