Mensaje de Navidad 2020 Fr. Francesco Patton, ofm – Custodio de Tierra Santa

“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”

Painting in the chapel of Shepherd's Field in Bethlehem depicting the shepherds celebrating the birth of the Messiah (Ph. Nadim Asfour)
Painting in the chapel of Shepherd's Field in Bethlehem depicting the shepherds celebrating the birth of the Messiah (Ph. Nadim Asfour)

"Sin duda esta que estamos celebrando es una Navidad extraña. Por primera vez tras muchos años, la ciudad de Belén, en esos días en los que todo el mundo dirige sus ojos hacia ella, está vacía. En la narración de la primera Navidad, las posadas estaban llenas de gente que llegaba para registrarse, y por eso María y José tuvieron que buscar refugio en una gruta. Hoy, en cambio, los hoteles están cerrados porque están vacíos, porque no hay peregrinos que vengan a celebrar el nacimiento de Jesús.

Gracias a Dios no está vacía la gruta de la Natividad, porque la comunidad cristiana local, a pesar de las terribles dificultades económicas que atraviesa, continúa viviendo en la ciudad en la que Jesús nació y continúa celebrando con alegría y esperanza el nacimiento del Niño que viene para salvarnos.

Este año deseo haceros llegar la felicitación navideña desde el altar de los Reyes Magos, que se encuentra en la Gruta de la Natividad, frente al pesebre en el que María colocó al niño Jesús.

Todos recordamos que, tras oír el anuncio del Ángel, los pastores fueron los primeros que vinieron a adorar al Salvador. Después, transcurrido un tiempo, como narra el evangelista San Mateo, vinieron los Reyes Magos. Estos sabios procedentes de Oriente nos representan a todos nosotros, a toda la humanidad. Toda la humanidad busca a ese Niño que cambiará el destino de cada uno de nosotros y del mundo entero. Toda la humanidad, acogiendo a ese Niño, es invitada a convertirse en una única familia en la que somos todos hermanos y hermanas, hijos del único Padre, que nos mandó a su Hijo, y de ese Hijo nos dio al Espíritu.

Descubrirse todos hermanos y hermanas significa redescubrir también el valor de la solidaridad: Con quien se encuentra en la misma situación que el Niño Jesús en el momento de su nacimiento: necesitado de ser acogido, sin una casa, privado de los bienes de primera necesidad, perseguido por el poderoso de turno, obligado a huir de su propio país. Los Reyes Magos son un ejemplo para todos nosotros: Comparten lo más valioso que tienen y ponen al Niño Jesús en el centro de su vida.

También hoy el Niño Jesús continúa haciéndose presente: en el niño que pide poder nacer, en el anciano apartado, en el pobre marginado, en cada pequeño y descartado de la sociedad. En este tiempo de sufrimiento, de incerteza, de soledad y angustia, que a cada uno de vosotros y a vuestras familias, a los enfermos y a los cuidan de ellos, os llegue desde la Gruta de Belén el anuncio portador de alegría y paz a nuestras casas, esperanza a nuestros corazones y salvación al mundo entero.

Feliz Navidad desde el lugar en el que los Reyes Magos nos enseñan a arrodillarnos ante el Niño Jesús para adorarlo, para ponerlo en el centro de nuestra vida, para ofrecerle los dones más valiosos, a él que se quiso poner en nuestras manos, y darse a nosotros y por nosotros completamente."
¡Feliz Navidad!

“Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo” (Mt 2,2)

Mensaje de Navidad 2020
Fr. Francesco Patton, ofm – Custodio de Tierra Santa

Christian Media Center