Los maestros de las escuelas palestinas de Tierra Santa se reúnen en Belén

«La enseñanza es una vocación que proviene de Dios. Igual que Dios envió al ángel Gabriel a María, Dios os envió a vosotros para estos niños, para darles una educación cristiana y una educación humana».  Así habló fray Ibrahim Faltas a los maestros de las escuelas palestinas de Tierra Santa reunidos en Belén el 20 de diciembre, en la iglesia de Santa Catalina. La Custodia quería desear feliz Navidad a los profesores que trabajan en sus escuelas de Palestina con una misa solemne presidida por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, a la que también asistió fray Faltas, director de la oficina central de las escuelas de Tierra Santa, junto con otros directores de los institutos. 

El pasaje de la Anunciación, proclamado en el momento del evangelio, inspiró al padre Custodio una reflexión sobre la forma en que Dios entró en la vida de la humanidad y en la nuestra: respetando nuestra libertad, haciendo una “propuesta” de seguirlo, como con María.  «¿Qué nos pide Dios?  Que hagamos silencio, reflexionemos y escuchemos la voz de Dios, como María», dijo fray Patton.  

Los asistentes procedían de la escuela Hellen Keller de Beit Hanina, de las dos de Jerusalén, de las dos de Belén y de las de Jericó y Emaús.  
«Todos los años se celebra una misa en Navidad, pero cada escuela lo hace por su cuenta.  La diferencia este año es haberse reunido en Belén – explica sor Frida, directora de una de las escuelas de Jerusalén –. La educación de los niños es muy importante y es importante que sean independientes en su vida. Obtener un título les ayuda a entrar en la vida».  La directora pertenece a las hermanas de San José de la Aparición, congregación que trabaja en Palestina desde 1848.

De hecho, el nivel de excelencia de las escuelas de Tierra Santa tiene una larga tradición, y es reconocido en todas partes, tanto que solo la escuela de Belén, por ejemplo, cuenta con unos 1200 estudiantes (de 3 a 18 años). En toda Tierra Santa hay por lo menos diez mil niños educados en las escuelas de la Custodia, que garantizan una formación de 360 grados y el contacto entre jóvenes de diferentes religiones y diferentes tradiciones culturales.
La reunión con los maestros de las escuelas continuó tras la misa con una breve procesión de los niños desde la iglesia de Santa Catalina hasta la cercana heladería “El Cántico”.  En el área exterior el Custodio bendijo una estatua del Niño Jesús, tallada en madera de olivo y realizada por el artista de Belén, Zacarias.

Beatrice Guarrera