Las Iglesias de Tierra Santa se reúnen para felicitarse la Pascua

Tras un año de interrupción debido a la pandemia, el jueves 8 de abril las distintas confesiones de fe cristiana se sucedieron en la Custodia de Tierra Santa para felicitarse la Pascua. Según la tradición, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, el vicario custodial fray Dobromir Jasztal y una delegación de frailes franciscanos que residen en el convento de San Salvador recibieron a las delegaciones.

El intercambio de felicitaciones supuso la sucesión de las diferentes delegaciones desde los griegos ortodoxos al Patriarcado Latino de Jerusalén, pasando por las delegaciones de la iglesia etíope, copta y siria. Los delegados de la iglesia armenia estuvieron ausentes pero se presentaron oficialmente en las celebraciones pascuales usando los medios de comunicación tradicional.

 

La primera en llegar por la mañana fue la delegación de los greco-ortodoxos, encabezada por el Patriarca ortodoxo Su Beatitud Teófilo III. En su discurso, Su Beatitud destacó la cercanía, en este periodo particular, a todas las personas que han sufrido a diversos niveles a causa de la pandemia. “Hoy, aquí, celebramos con alegría la posibilidad de ver una luz al final del túnel, la posibilidad de mirar el mundo como si la pandemia fuese un problema ya pasado” dijo Teófilo III. “Aunque nuestras celebraciones no han coincidido este año, para Jerusalén es importante celebrar la Pascua porque este lugar debe ser el testimonio permanente de la resurrección. Vivimos en Tierra Santa y con el Santo Sepulcro, que abraza a todas las comunidades, demostramos la necesidad de llevar la luz de la resurrección”.

El Custodio de Tierra Santa tomó luego la palabra para dar la bienvenida a la delegación greco-ortodoxa. “Regresar a la luz lentamente”, dijo “nos recuerda también una especie de resurrección. Igual que a la vacuna, debemos dar la bienvenida a la vacuna de la resurrección. Esa es la única defensa contra la falta de sentido y el mal del mundo”.  Por último, el Custodio mencionó la cercanía y el apoyo de los greco-ortodoxos por los hechos sucedidos recientemente en Getsemaní, poco antes de la pasada Navidad.

 

Inmediatamente después tomaron la palabra los representantes de la iglesia etíope, que intervinieron para desear a los latinos una feliz Pascua, recordando que debemos agradecer profundamente a Dios por este tiempo más sereno en el que se nos permite festejar la Pascua.

Fray Patton, en esta ocasión, recordó el mensaje que el papa Francisco ha enviado al mundo, diciendo que todos hemos sido sanados por Cristo y a la luz de Dios todos nuestros sufrimientos deben ser transformados.

 

La tercera delegación fue la de los coptos y los sirios, que presentaron juntos sus felicitaciones. La delegación copta empezó trasmitiendo los saludos del obispo copto Anba Antonius. “Estamos felices de celebrar esta fiesta y de tener un motivo para la alegría” dijo el representante copto. “En este tiempo de pandemia es necesario dar un mensaje de alegría, sin hablar de tristeza y enfermedad, sino que debemos trasmitir fuerza”. Siguió el representante de la iglesia ortodoxa siria, que pidió la intercesión de Dios para que sea posible la paz en el mundo y la curación de los enfermos, especialmente en este año de pandemia.

Fray Patton tomó después la palabra brevemente. “El anuncio de la resurrección de Jesús es la única vacuna que nos salva del virus de la muerte, del miedo, de la división, de la vida sin sentido. Hoy toca a nuestras iglesias de Jerusalén anunciar que Jesús ha resucitado”, comentó.

 

A continuación, una delegación de la Custodia se trasladó al patriarcado católico greco-melquita, donde fue recibida por el Monseñor Yasser Hayash.  En primer lugar tomó la palabra el Custodio de Tierra Santa, que reiteró que es Jesús quien nos salva. “Hoy”, comentó fray Patton, “siento que corresponde especialmente a nuestras iglesias de Jerusalén aceptar la invitación de María Magdalena “ve a mis hermanos y diles que me has encontrado, que estoy vivo, que mi tumba está vacía, que el miedo, la angustia y la desesperación han sido vencidos para siempre”.

El Monseñor Yasser Hayash respondió con entusiasmo a este deseo. “Esta resurrección de este año creo que es motivo de fuerza para todos” dijo el Monseñor greco-católico, “hemos sentido que Cristo no está lejos de nosotros y que Jesús nos quiere como testigos”.

 

Al final de la mañana, los franciscanos recibieron a Su Beatitud Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, que almorzó con los franciscanos en el convento de San Salvador.

 

Giovanni Malaspina