La Custodia de Tierra Santa participa en el simposio arqueológico entre Italia e Israel

En el sugerente marco de la ciudadela de época cruzada de Acre tuvo lugar las pasadas semanas un evento que reunió a los profesionales encargados de las misiones arqueológicas italianas en Israel. Promovido por la embajada de Italia en Israel, en colaboración con la Autoridad Israelí para las Antigüedades (IAA) y la Cámara de Comercio italiana, el encuentro, titulado “primer simposio arqueológico de las misiones italianas en Israel”, reunió a expertos e investigadores del sector para compartir los resultados obtenidos hasta ahora, debatir sobre el estado del arte y reflexionar sobre las perspectivas y las colaboraciones aun por desarrollar.

En esta ocasión, no podía faltar la presencia de la Custodia de Tierra Santa, que mantiene desde hace tiempo una dilatada y cualificada tradición en el territorio en el campo de la arqueología, el mantenimiento y la restauración de sitios sagrados; una misión, esta última, que ha acompañado a través del tiempo a la principal de custodiar y conservar los santos lugares.

El evento, estructurado en dos jornadas, la primera en Tel Aviv el 7 de septiembre y la segunda en Acre, el día siguiente, contó con la intervención del franciscano fray Eugenio Alliata, arqueólogo y profesor emérito del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén, que presentó una larga digresión histórica sobre la presencia franciscana en Tierra Santa tras la caída de Acre.

Sobre el papel y la responsabilidad de la Custodia de Tierra Santa en la actualidad en el campo de la arqueología, el padre Alliata reiteró la necesidad de estar al día, superando el enfoque tradicional y anacrónico según el cual se trabaja solo, excluyendo la aportación de colaboraciones externas: “Debemos intentar estar siempre a la altura del conocimiento que evoluciona constantemente, y para ello es importante estar preparados y seguir a las escuelas más avanzadas buscando la colaboración de especialistas de cada sector. Ya no es el momento de que una persona sola lo haga todo, hoy es el momento de los equipos, cada uno aporta su especialización y juntos logran el resultado”.

Sobre el vínculo casi esencial entre el cuidado de los santos lugares y la arqueología, fray Eugenio añadió: “La Custodia de Tierra Santa tiene a su cargo los lugares santos cristianos, que son muchos y antiguos, por lo que la arqueología está necesariamente involucrada. No existe solo la arqueología de los santos lugares, está también la arqueología de cualquier lugar, que ilumina la presencia humana y la religiosa en Tierra Santa, en este país y en el resto del mundo en general. El simposio de estos días se refiere principalmente a las misiones italianas que están activas en el estado de Israel. Italia tiene una gran tradición en el campo de la arqueología y siempre ha desarrollado muchas iniciativas en este país, por lo que es justo que estas actividades salgan a la luz.

En cuanto a las colaboraciones actualmente en marcha entre la Custodia de Tierra Santa y la IAA, el padre Alliata recordó los recientes trabajos en el valle de Getsemaní en Jerusalén y los de Dar Al Consul en la ciudad vieja: “La Custodia tiene en este momento varias obras en curso, donde se necesita mantenimiento y restauración. Para llevarlas a cabo, se busca sobre todo la colaboración de otros, incluyendo el estado de Israel y sus arqueólogos. En Getsemaní, por ejemplo, se ha realizado un trabajo muy interesante en la preparación del nuevo centro para peregrinos, en las laderas del Monte de los Olivos, donde se han encontrado restos tanto de un hospicio de época cruzada, como de una iglesia bizantina que no se conocía antes.

Además, en el centro de la ciudad de Jerusalén hay una casa propiedad de la Custodia que se llama Dar Al Consul, donde la IAA ha efectuado importantes labores arqueológicas, y donde figuramos como sus colaboradores; se nos ha ofrecido realizar parte de estas labores, como por ejemplo el estudio del material que se vaya encontrando.  Nosotros fomentamos gustosamente este tipo de colaboraciones porque así también mantenemos vivo nuestro interés y nuestra capacidad de participar a un buen nivel en estas misiones que quizá no seríamos capaces de sostener por nosotros mismos a día de hoy”.

Filippo De Grazia