Jerusalén: tres ordenaciones diaconales el día de la Inmaculada

El martes 8 de diciembre en la iglesia de San Salvador, en la ciudad vieja de Jerusalén, día en que la Iglesia Universal celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, a esta festividad se sumó otro motivo de alegría: en la misma celebración solemne tres frailes menores franciscanos recibieron la ordenación diaconal.

Fray Jean, fray y fray Simon, procedentes de Congo Kinshasa y Perú, recibieron el ministerio del diaconado por la imposición de manos de S.B. Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, que presidió la celebración eucarística. La santa misa fue concelebrada por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, fray Dobromir Jasztal, vicario custodial, fray Marcelo Ariel Cichinelli, guardián del convento de San Salvador y fray Donaciano Paredes, maestro de los estudiantes de teología que viven y estudian en el convento de la ciudad vieja.

“Cuando Dios crea, pone límites, el límite es una condición necesaria para la existencia” afirmó Su Beatitud Pizzaballa en el comentario a las lecturas del día.  “Dios nos libera de la ilusión de que para tener una vida plena no hay que tener límites, ser ilimitado, poseer todo por uno mismo. Dios recuerda al hombre que para ser feliz necesita la relación con Dios mismo y la libertad se expresa en esta relación”. 

En María, la fe supera la sospecha: reconoce sus propios límites, sabe que es solo una criatura, pero inmediatamente cree que superará los límites, no por sus habilidades sino por el poder de Dios”, continuó el Patriarca. “Ella confía en ese poder, se fía de este Dios bueno que da la vida, un Dios fecundo, y no pide nada”. 

Una celebración íntima, reservada a un grupo de frailes franciscanos y a las pocas religiosas que colaboran con la Custodia de Tierra Santa, pero disponible en streaming gracias a la trasmisión en directo del Christian Media Center. Para finalizar, tomó la palabra en nombre de los tres nuevos diáconos fray Juan, que dijo: “damos gracias a Dios, fuente de todo don perfecto.  Aprovechamos esta ocasión para agradecer a nuestros seres queridos, especialmente a nuestras familias, por el don de la vida. Sentimos la distancia y la imposibilidad de que estén presentes físicamente con nosotros, debido a la pandemia”.

Al agradecimiento de los tres diáconos siguió el de fray Patton, que en primer lugar dio las gracias a S.B. Pizzaballa, “y nosotros debemos aprender a vivir dentro de los límites, como nos ha recordado Su Beatitud, pero al mismo tiempo no debemos consentir que estos nos impidan vivir lo que es esencial para nosotros: nuestra fe, nuestra relación con el Señor y nuestra celebración”, dijo fray Patton refiriéndose a la homilía del Patriarca.  Para terminar, se dirigió a los diáconos diciendo: “el diaconado es algo que permanece, porque es el signo distintivo de Cristo que se hace siervo por amor al Padre, por amor a nosotros. Continuad viviendo estos meses de diaconado, recordando siempre que debe permanecer como estilo de consagración franciscana”.



 

Giovanni Malaspina