Jerusalén: seis nuevos presbíteros franciscanos

El sábado 29 de junio, en la iglesia de San Salvador de Jerusalén seis frailes franciscanos fueron ordenados presbíteros con la imposición de las manos del administrador apostólico del Patriarcado Latino de Jerusalén, monseñor PierbattistaPizzaballa.

Originarios de Brasil, Congo, México y Nicaragua, los seis franciscanos terminaron recientemente su itinerario de estudios teológicos y los años de formación franciscana.  Las ordenaciones tuvieron lugar en presencia del Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, que presentó a los ordenandos al arzobispo al comienzo de la celebración eucarística, al obispo auxiliar de Río de Janeiro y los provinciales franciscanos de México y Perú.

En su homilía, monseñor PierbattistaPizzaballa retomó pasajes de las lecturas del día inspirándose en las figuras de Pedro y Pablo como ejemplos de vida sacerdotal, para comprender mejor el momento que se celebraba.  “No es el Pedro del Evangelio el que aparece en este texto”, comentó el arzobispo, “es paciente, ha aprendido a confiar, sabe que su vida pertenece a otro. Puede vivir o morir, lo importante es que su vida y su muerte digan algo acerca de la vida de Jesús: Pedro, después de Pentecostés, es un hombre libre”.  La invitación que resuena es la de dar a Dios y al deseo de Dios sobre nuestra vida la máxima confianza, como hace Pedro.  El administrador apostólico habló despuésde San Pablo, a partir de la segunda lectura, subrayando lo evidente de su cambio tras el encuentro con Dios: “Pablo hace balance y dice que solo le queda la fe. Dios, tras el encuentro en el camino de Damasco, lo transformó de observador a obediente”. “Que vuestro servicio”, concluyó el arzobispo, “sea un pequeño reflejo de la salvación de la que Pablo y Pedro fueron testigos y que hoy celebramos”.

Tras la imposición de las manos y la vestición de los hábitos presbiteriales, la celebración eucarística de la solemnidad continuó con los nuevos presbíteros.  Al final de la celebración, el Custodio tomó la palabra para expresar su agradecimiento a los asistentes y, especialmente, a los padres de los nuevos sacerdotes. “Los hijos son un regalo de Dios”, comentó fray Patton, “hoy se los habéis devuelto a Dios para que sean un regalo para el mundo entero”. 

Giovanni Malaspina