Jerusalén: fiesta de la República Italiana

El domingo siguiente al 2 de junio, según es tradición en Tierra Santa, se celebró en Jerusalén una santa misa en conmemoración de la fiesta de la República Italiana, presidida por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton. Se hallaban presentes Giuseppe Fedele, cónsul general de Italia en Jerusalén, el cuerpo diplomático, militar y administrativo del consulado y Gianluigi Benedetti, embajador de Italia en Tel Aviv. Para la Custodia de Tierra Santa, estos eventos representan todos los años un agradecimiento por todo lo realizado en el pasado y el presente por Francia, Bélgica, Italia y España, las cuatro naciones católicas protectoras y promotoras de las comunidades cristianas de Tierra Santa.

Una celebración dedicada al Estado italiano, que subraya la profunda e histórica unión que vincula a la Custodia de Tierra Santa y la República Italiana.

Varios reinos italianos, antes de unirse en un único estado, dieron ejemplo de atención especial. Sobre todo el Reino de Nápoles desempeñó un papel clave para los franciscanos de Tierra Santa: los reyes de Nápoles adquirieron en 1333 el lugar sobre el Monte Sion que la tradición reconoce como el Cenáculo (primera sede de la Custodia) y pagaron los tributos de ingreso en el Santo Sepulcro para que los frailes franciscanos pudieran celebrar allí las liturgias sagradas.  Los reyes de Nápoles, Roberto de Anjou y Sancha de Mallorca se consideraban los soberanos de Jerusalén, debido a su descendencia de Federico II, casado con Yolanda de Brienne, heredera del Reino de Jerusalén. De ahí nació la necesidad de financiar la misión de Tierra Santa y para este fin se constituyó la Obra Pía de Tierra Santa, actualmente Comisaría General de Tierra Santa de Nápoles.

“Hoy celebramos la misa por Italia, conmemorando la institución de la República”, dijo fray Francesco Patton en su comentario al Evangelio. “A lo largo de este último año, marcado por la pandemia del Covid-19, nuestro país ha estado entre los primeros en ser golpeados y también entre los que han sido afectados más duramente. Al mismo tiempo, precisamente en este contexto hemos visto lo que necesita un país para poder superar una prueba tan difícil: necesita unidad y necesita que las personas, cada uno según su perfil, funciones y capacidades, asuman sus responsabilidades”.

“Siempre es un honor y un placer que la Custodia de Tierra Santa renueve esta tradición tan importante de la santa misa con motivo de la fiesta nacional italiana” comentó el cónsul general, Giuseppe Fedele. “Es un momento que nos permite recordar lo estrechos que son los lazos entre la Custodia y el Estado Italiano.

Nos sentimos siempre muy cercanos a la Custodia en todas sus actividades y en lo que es su mandato, inclusoa nivel diplomático hacemos lo posible para recordar a las autoridades competentes lo fundamental que es respetar el Status Quo de los Santos Lugares, en especial de Jerusalén y de toda la Tierra Santa. Con este espíritu empiezo mi segundo año en Jerusalén”.

 

Giovanni Malaspina