Jerusalén: el presidente Bolsonaro visita el Santo Sepulcro

En los cuatro días de su visita oficial a Israel, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro quiso conocer la ciudad vieja de Jerusalén y el Santo Sepulcro, en una visita guiada. Acompañado de fray Bruno Varriano, guardián del convento de Nazaret, el presidente brasileño recorrió uno de los lugares clave de la cristiandad siguiendo el protocolo previsto para las visitas presidenciales.

La visita, que duró unos 50 minutos, comenzó con la bienvenida por parte de los representantes de las tres confesiones que custodian el Sepulcro: greco-ortodoxos, católicos latinos y armenios. Inmediatamente después de los saludos, guiado por fray Bruno, el presidente Bolsonaro comenzó la visita a la Piedra de la Unción, donde recibió una breve introducción histórico-arqueológica sobre la estructura de la basílica. El momento más intenso fue en el Edículo del Santo Sepulcro, donde entró seguido de la delegación brasileña y los peregrinos que se detuvieron para la ocasión. “Dentro de la tumba vacía, tras las explicaciones”, contó fray Bruno, “elevé a Dios una oración por el presidente y por Brasil. Bolsonaro estaba conmovido y manifestó que se sintió muy impresionado por el ambiente espiritual del Sepulcro”.

Después del Edículo el grupo continuó su visita hacia el interior de la capilla latina de la Aparición de Jesús a María, su Madre, en el que los franciscanos entregaron al presidente un objeto de fabricación local en madreperla, justo antes de conducirlo hasta el Calvario.

El recorrido terminó en la capilla de Santa Elena, un lugar no previsto en el protocolo de la visita oficial, y concluyó con los saludos oficiales de las tres comunidades anfitrionas. “Durante la visita hemos hablado mucho”, declaró fray Bruno Variano, “nos ha pedido que recemos por él y por Brasil, sobre todo por los que no están de acuerdo con él, para que pueda reinar la paz”.

Giovanni Malaspina