Felicitaciones navideñas de los franciscanos a las Iglesias ortodoxas

The Custos received by Father Gebre Kidane at the Ethiopian Orthodox Patriarchate
The Custos received by Father Gebre Kidane at the Ethiopian Orthodox Patriarchate

En Tierra Santa la Navidad dura casi un mes. Después de celebrar el nacimiento de Jesús el pasado 25 de diciembre y recibir los saludos de los líderes de las Iglesias ortodoxasdos días después, los frailes de la Custodia de Tierra Santa devolvieron el gesto de cortesía el lunes 9 de enero, con motivo de las felicitaciones por la Navidad ortodoxa, celebrada el 7 de enero.  El próximo 19 de enero será la Iglesia armenio-ortodoxa de Tierra Santa la que celebrará, el mismo día, la Navidad y la Epifanía.

De acuerdo con el Status Quo, también este año se repitió la tradicional visita de los frailes y el Custodio de Tierra Santa a los patriarcados ortodoxos. Un ritual que va más allá de las simples formas, puesto que representa una rara ocasión para las distintas comunidades cristianas de Jerusalén de reunirse, ponerse al día y vivir juntas un fraternal momento de convivencia propiciado por el intercambio de felicitaciones. El motivo era la santa Navidad, cuya celebración une a todas las confesiones cristianas.

La primera visita fue al Patriarcado greco-ortodoxo, seguido del copto, el etíope y, finalmente, el sirio.

Visita al Patriarcado greco-ortodoxo

Guiados por los kawas, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton y la procesión de frailes llegaron al Patriarcado greco-ortodoxo donde les esperaba Su Beatitud, Teófilo III. Fray Francesco, tomando la palabra, habló de la necesidad de caminar juntos como cristianos y agradeció sinceramente a Teófilo III por las condolencias recibidas con motivo delfallecimiento del papa emérito Benedicto XVI.

Igualmente bajo el signo de la memoria del difuntopontífice tuvo lugar el discurso del patriarca griego, que recordó sus virtudes y el viaje apostólico a Tierra Santa en 2009.

Visita al Patriarcado copto-ortodoxo

Al expresar sus saludos, fray Patton habló de la práctica vigente en Tierra Santa de intercambiar ritualmente las felicitaciones de Navidad: “Esta costumbre no es puramente formal, sino que sirve para cultivar las relaciones fraternas entre nosotros, es la forma en que queremos compartir la fe que nos une. Queremos comprender los mismos misterios que celebramos, como hermanos amados en su Hijo unigénito. Jesús, el niño de Belén, es la verdadera fuente de nuestra paz y nuestra comunión fraterna.

Monseñor Antonious respondió cordialmente citando un mensaje navideño del papa Francisco.

Visita al Patriarcado etíope-ortodoxo

A continuación, los frailes se dirigieron al Patriarcado etíope-ortodoxo, situado en el corazón del barrio cristiano, en la ciudad vieja de Jerusalén. La delegación franciscana fue recibida por el religioso etíope, padre GebreSelassie.  El Custodio les felicitó citando el texto de un villancico usado en la Iglesia latina: "Gaudet choruscœlestium, et Angelicanunt Deo, palamquefitpastoribus, Pastor, Creatoromnium".

El padre GebreSelassie agradeció al padre Custodio la visita y recordó la amistad fraterna que une históricamente a la Iglesia etíope con los franciscanos de Tierra Santa.

Visita al Patriarcado sirio-ortodoxo

Finalmente, los frailes llegaron al Patriarcado sirio-ortodoxo donde les esperaba el obispo Jakub Jack. En primer lugar, el Custodio les felicitó en nombre de toda la comunidad franciscana y luego reiteró la importancia de este tiempo navideño para las comunidades cristianas de Jerusalén. “Para nuestros fieles, esta fecha es muy importante: a través de este ambiente festivo en las calles de nuestra ciudad, los cristianos pueden mostrar y dar testimonio a los demás de su presencia. Con la excepción de algunos grupos extremistas radicales, en este tiempo de Navidad también los miembros de las otras religiones reconocen lo positivaque es la iluminación de nuestros símbolos en la ciudad”.

Monseñor Jakub Jack agradeció a los franciscanos sus buenos deseos y reflexionó sobre el significado de la venida de Jesús al mundo: “No para cumplir las expectativas de quienes querían proclamarlo rey por sus milagros, sino para curarles del egoísmo y el orgullo que oprimen el corazón del hombre, mediante la humillación en la cruz.  Siguiendo su ejemplo, también nosotros seremos capaces de humillarnos”.

Filippo De Grazia