
También este año, la mañana del Viernes Santo, los frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa recorrieron las calles de Jerusalén siguiendo las huellas del Señor, en el tradicional viacrucis a lo largo de la Vía Dolorosa. Dirigió el momento de oración el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.

La procesión partió de la escuela frente al santuario de la Flagelación y recorrió las etapas de la pasión de Jesucristo, desde la condena hasta su sepultura. La procesión finalizó ante el Edículo del Santo Sepulcro.
A pesar de las dificultades relacionadas con la situación del país, numerosos fieles locales y pequeños grupos de peregrinos laicos y religiosos se unieron a los frailes en el camino de la Pasión.

Este año, el viacrucis se ha entrelazado de forma muy particular con las celebraciones de las Iglesias ortodoxas. De hecho, después de ocho años, la Pascua católica y la ortodoxa coinciden, y las calles de Jerusalén estaban abarrotadas de peregrinos de distintas confesiones cristianas, llegados de todas partes del mundo para vivir los días santos en los lugares de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

Recorriendo las etapas del dolor y el amor que marcaron las últimas horas de Jesús, el viacrucis del Viernes Santo en Jerusalén sigue siendo un gesto profundo de fe que acompaña a creyentes del todo el mundo en el misterio de la Cruz, preparando el corazón para la alegría de la Resurrección.
Lucia Borgato
