Embajadores de Paz: 25 de noviembre de 2025

Hoy, 25 de noviembre, ha concluido el V Congreso Internacional de los Comisarios de Tierra Santa.
Embajadores de Paz, capaces de escuchar, apoyar y anunciar la Tierra Santa.
Este es el resumen de esta semana de trabajos, encuentros, confrontaciones, descubrimientos, diálogo, de descubrimiento de la Tierra Santa para los frailes franciscanos de la Custodia, tanto comisarios como no comisarios.

Desde el primer día los temas tratados han sido múltiples: las dificultades de la Tierra Santa, de la población cristiana, los desafíos para el futuro y el presente, cómo poder anunciar la Tierra Santa y cómo poder apoyar a la Custodia y su misión. La escucha de los testimonios de las personas, de quienes cuidan proyectos, de quienes viven junto a las personas, de quienes eligen donar la vida, para quienes eligen caminar junto a las personas. No por sentido de poder, sino por sentido evangélico y misionero, por sentido de pertenencia a una comunidad, a la Iglesia, al servicio de los pobres y de los últimos.

La celebración en el Santo Sepulcro

A primeras luces del alba, los comisarios de Tierra Santa y los frailes de la Custodia se dirigieron al Santo Sepulcro para la celebración eucarística, presidida por el Custodio, fray Francesco Ielpo.

En su homilía, el Custodio dirigió a los presentes una invitación fuerte y actual: dejarse alcanzar por la mirada del Resucitado para convertirse, a su vez, en testigos de esperanza.

Entrar en el Santo Sepulcro significa encontrarse ante una paradoja, un lugar que custodia una ausencia. "No celebramos un recuerdo, sino un acontecimiento que continúa", recordó fray Francesco, subrayando cómo la fe cristiana no nace de un monumento, sino de un encuentro que transfigura la vida.

La piedra removida se convierte así en símbolo de todo lo que Dios abre, libera, renueva. Es aquí donde la victoria de la vida sobre la muerte no es un concepto teológico, sino una realidad que late aún hoy.

"Buscad las cosas de arriba": una mirada que transforma

Remitiéndose a la Carta a los Colosenses, la homilía colocó en el centro el significado profundo de las "cosas de arriba". No una huida del mundo, sino una lente distinta a través de la cual interpretarlo. Son la mirada y la lógica de Cristo Resucitado: misericordia, reconciliación, vida nueva.
En Tierra Santa, esta perspectiva se hace concreta. La piedra del Sepulcro, que un tiempo encerraba la vida, hoy anuncia apertura y esperanza. Aquí descubrimos que las "cosas de arriba" son visibles, palpables, reales: la luz que vence las tinieblas, el amor que no se rinde, la paz que supera el miedo.

El papel de los Comisarios de Tierra Santa fue descrito como una "misión puente": mantener vivo, en sus propios países, el vínculo entre las comunidades cristianas y los Lugares Santos. Ellos recuerdan a la Iglesia que la fe no se funda en la resignación, sino en la Resurrección, no en el miedo, sino en la esperanza.

Cada vez que sostienen a los cristianos de esta región, cada vez que cuentan las raíces de la fe, se convierten en "eco del sepulcro vacío", portadores de una luz que aquí arde ininterrumpidamente.

En el Evangelio, el Resucitado no invita a los discípulos a permanecer junto al Sepulcro, sino a volver a Galilea, lugar de los comienzos. Es sorprendente: el corazón de la fe no retiene, sino que envía.
Así ocurre también con los comisarios, llamados a regresar a sus propias "Galileas": las comunidades, los conventos, las ciudades en las que cada día el Evangelio toma forma en la vida concreta.
El Resucitado los precede precisamente allí, donde la cotidianeidad corre el riesgo de apagar el entusiasmo. Y es allí donde continúa repitiendo: "Sígueme".

Un puente que la Iglesia no puede perder

Entre el lugar de la Resurrección y el mundo entero existe un vínculo profundo. Sin este vínculo, la fe corre el riesgo de reducirse a teoría. Con él, en cambio, permanece viva, arraigada, encarnada.
El Santo Sepulcro es la fuente, los territorios donde operan los comisarios, la continuación. De aquí nace la misión, de aquí nace la fuerza, de aquí nace el anuncio.

Las excavaciones en el Santo Sepulcro: el informe del Dr. Stasolla

El último momento de escucha tuvo lugar al regresar a la sala de la Inmaculada con la exposición de la Dra. Francesca Romana Stasolla, profesora e investigadora de la Universidad "La Sapienza" de Roma.

La Doctora se encargó de coordinar el equipo de trabajo que en los últimos años ha llevado a cabo los trabajos de excavación, restauración y pavimentación del Santo Sepulcro, en particular de la zona alrededor del Edículo.

La Doctora ofreció a los comisarios una panorámica completa de las excavaciones, los descubrimientos, los desafíos afrontados, la riqueza de haber trabajado junto a la Custodia y a las otras Iglesias en el respeto del Status Quo.

La exposición será publicada, junto con las publicaciones científicas, al término de los trabajos y al alcanzar los objetivos previstos para el proyecto.

El informe a la asamblea: el camino de los Comisarios de Tierra Santa

Fray Matteo Brena, Presidente del Comité Organizador, inauguró los trabajos de la asamblea ofreciendo un detallado informe de las actividades realizadas en los varios grupos de trabajo en los cuales los comisarios se confrontaron durante las jornadas. Su intervención dio inicio a un camino de reflexión compartida, orientado a reavivar la misión de los Comisarios de Tierra Santa a la luz de los desafíos actuales y de las necesidades de las comunidades cristianas locales.

En el centro del diálogo, dos preguntas fundamentales guiaron la reflexión común:

  • ¿De qué necesitamos para realizar nuestra misión como comisarios?
  • ¿En qué podemos crecer y recalibrar nuestro servicio para escuchar, sostener y anunciar la Tierra Santa?

De estas preguntas se desarrolló un rico intercambio articulado en cuatro grandes temas: diálogo y compartir, testimonio y proclamación, resiliencia y solidaridad, misión y comunión.

Diálogo y Compartir: el corazón de la misión de la Custodia

El diálogo fue reconocido como una de las dimensiones fundamentales de la misión de la Custodia de Tierra Santa. Un diálogo que nace de la escucha auténtica y de la empatía hacia las comunidades cristianas locales, y que debe continuar inspirando la relación entre la Custodia y las Provincias de la Orden, así como la relación con las otras religiones presentes en los lugares santos.

Esta apertura favorece un verdadero compartir, haciendo posible transformar la realidad mediante gestos concretos de fraternidad. Una tarea que los comisarios están llamados a transmitir también a los peregrinos, para que el peregrinaje se convierta en una experiencia viva de encuentro y no en una simple visita religiosa.

Testimoniar y Proclamar: la fe como encuentro que transforma

La reflexión llegó luego al papel del comisario como testigo y anunciador. Una fe auténtica, de hecho, acompaña procesos de crecimiento y de conversión, y no puede separarse del testimonio cristiano y de un anuncio creativo y vivificante.

Esta doble dimensión del testimoniar concierne tanto al territorio en el que el comisario actúa cotidianamente como al peregrinaje, que no es turismo religioso, sino un encuentro que deja una huella en el corazón de los fieles.

Resiliencia y Solidaridad: cercanía a las pequeñas comunidades cristianas

En un contexto complejo como el de Tierra Santa, los comisarios están llamados a convertirse en testigos propositivos de la resiliencia de la fe en las pequeñas comunidades cristianas que viven a menudo en condiciones de dificultad.

Sostener las obras sociales y educativas de la Custodia, promover el encuentro entre peregrinos y comunidades locales y mantener en el centro la comunión en Cristo representan los ejes fundamentales de una solidaridad concreta, capaz de construir lazos entre la Iglesia local y la Iglesia universal.

Misión y Comunión: escuchar las Piedras Vivas, contar una historia de 800 años

La misión del comisario nace de la escucha de las Piedras Vivas, es decir, los cristianos de Tierra Santa, y de la Iglesia local. De esta escucha brota la capacidad de comprender la realidad y de hacerse portavoz, con gratitud y responsabilidad, de la historia custodiada por los Frailes Menores desde hace más de ocho siglos.

Los comisarios están llamados a ser testigos de esperanza, promoviendo iniciativas de solidaridad y caminos de formación que refuercen el vínculo entre Tierra Santa y los fieles de todo el mundo.

Conclusión: un camino que continúa

La jornada de trabajos abierta por fray Matteo Brena confirmó cuánto la misión de los Comisarios de Tierra Santa está viva, dinámica y profundamente arraigada en la comunión eclesial. A través del diálogo, el testimonio, la solidaridad y la escucha de las comunidades locales, los comisarios continúan siendo un puente precioso entre Tierra Santa y la Iglesia universal.

Una tarea exigente y al mismo tiempo llena de esperanza, que continúa renovándose día tras día en el servicio a los Lugares Santos y a las Piedras Vivas que los habitan.

El mandato del Custodio de Tierra Santa

El último evento del congreso vio subir al escenario al Custodio de Tierra Santa para pronunciar su discurso final y dejar su mandato a los comisarios. (Documento integral)
El Custodio compartió palabras de profundo reconocimiento hacia quienes, provenientes de diversas partes del mundo, eligieron estar presentes a pesar del tiempo limitado y de las dificultades vinculadas a las tensiones recientes en la región. Quiso ante todo recordar con afecto a fray Silvio De La Fuente, ideador del camino que ha llevado a este Congreso, un ministerio vivido con clarividencia y amor, hoy oscurecido por la enfermedad, pero aún luminoso en la memoria de todos.

Alrededor de los comisarios se unió el agradecimiento de la Custodia: desde los organizadores comprometidos con dedicación, hasta las comunidades que acogieron, pasando por el Christian Media Center que acompañó los trabajos. El Custodio expresó abiertamente su gratitud, reconociendo en este encuentro no solo una asamblea técnica, sino un verdadero momento de comunión eclesial.

La misión del comisario: una vocación, no un cargo

Entrando en el corazón de los contenidos, fray Ielpo guió a los presentes a una relectura profunda de la misión del Comisario de Tierra Santa. No un encargo administrativo, no una función accesoria, sino una vocación auténtica, inserta en el corazón de la Iglesia y arraigada en los más de ocho siglos de presencia franciscana en los Lugares Santos.

En este sentido, explicó, el comisario es:

  • un embajador, llamado a mantener viva la presencia de Tierra Santa en las Iglesias locales,
  • un intérprete y anunciador, capaz de explicar el sentido espiritual de los Lugares Santos,
  • un guía y un acompañante, que abre a los peregrinos al encuentro con Cristo vivo en los lugares de su vida, muerte y resurrección,
  • un puente viviente entre la Custodia y las comunidades de origen,
  • un sostenedor de las Piedras Vivas, es decir, de las comunidades cristianas locales que aún hoy testimonian el Evangelio en condiciones a menudo frágiles.

Fray Ielpo remarcó que esta identidad requiere escucha, equilibrio, capacidad relacional y sobre todo una profunda familiaridad con el Evangelio y con la historia franciscana.

Diálogo y presencia: la forma franciscana de estar en el mundo

El Congreso dedicó amplio espacio al tema del diálogo. En continuidad con la tradición de la Orden, el Custodio contó cómo los frailes viven cotidianamente un encuentro sencillo y concreto con cristianos de diversas confesiones, con judíos, con musulmanes, con peregrinos y con realidades culturales muy distintas entre sí.
No es un diálogo programado, explicó, ni una operación diplomática: nace de la presencia, de la mansedumbre, de la cercanía humilde. Es un diálogo hecho de puertas abiertas, no de palabras.

Retomando esta línea, fray Ielpo invitó a los comisarios a dejarse inspirar por este estilo franciscano en sus territorios: en el encuentro con las Iglesias locales, en la relación con los peregrinos, en las colaboraciones culturales y sociales. Tierra Santa, dijo, no es un lugar para "visitar", sino una comunión que custodiar y hacer crecer.

Mandato

De esta conciencia nació la exhortación a "volver" a Tierra Santa: detenerse, escuchar, compartir la vida de los frailes y de las comunidades locales. Para sostener este camino, la Custodia se compromete a ampliar los recorridos formativos destinados a guías y acompañantes de peregrinajes.

Testimoniar y proclamar: la experiencia del peregrinaje

Desplazando la mirada hacia el peregrinaje, el Custodio recordó que quien llega a Tierra Santa no debería regresar como ha partido. El peregrinaje, observó, no es un simple acto devocional ni una forma de turismo religioso, sino un paso interior que implica mente, corazón y espíritu. El comisario tiene la tarea de custodiar y facilitar esta experiencia transformadora.

Fray Ielpo prosiguió explicando que el reciente conflicto ha modificado no solo Tierra Santa, sino también la percepción y las expectativas de los peregrinos. Por ello es necesario un acompañamiento más atento, capaz de evitar simplificaciones y polarizaciones. La misión no es alimentar hostilidades o bandos, sino ofrecer una mirada evangélica, capaz de leer la complejidad de Tierra Santa sin crear "enemigos".

Mandato

Por ello, se anima a los comisarios a ser educadores de paz: proponer interpretaciones equilibradas, acompañar a los peregrinos hacia un encuentro auténtico y mantener viva la memoria de los Santos Lugares en los territorios.

La solidaridad como estilo: sostener a las Piedras Vivas

Uno de los pasajes más intensos del mensaje se refirió a la situación de las comunidades cristianas locales. El Custodio describió con realismo su fragilidad: guerras, crisis económicas, emigración. Pero también evidenció su fuerza interior, su resiliencia, su capacidad de no apagar el testimonio del Evangelio.

En este contexto, la solidaridad no es un gesto solicitado ocasionalmente, sino un rasgo permanente de la misión de los comisarios.

Fray Ielpo recordó con fuerza el valor de la Colecta del Viernes Santo, instrumento histórico y fundamental para sostener Tierra Santa. Reiteró la necesidad de promoverla con seriedad, transparencia y responsabilidad.

Mandato

La Custodia proporcionará materiales actualizados para su difusión, además, la directriz es clara: los comisarios no deben apoyar iniciativas privadas o aisladas no aprobadas por el Custodio, de modo que se preserve la unidad, el compartir y la corrección.

Misión y comunión: un camino para recorrer juntos

Mirando al futuro, el Custodio delineó un horizonte fundado en la escucha de las "Piedras Vivas" — familias, jóvenes, trabajadores, comunidades heridas — y en la memoria viva custodiada por los frailes desde hace más de ocho siglos.
El comisario está llamado a ser una voz autorizada de Tierra Santa, promotor de iniciativas pastorales y sociales, constructor de puentes.

Fray Ielpo ilustró el deseo de desarrollar en los próximos años congresos regionales de los Comisariados, comenzando por Extremo Oriente y Asia, para luego continuar en África y en otras regiones del mundo. El objetivo es reforzar la comunión, sostener la formación y generar una red más cohesionada.

Conclusión

En sus palabras finales, el Custodio invitó a todos a partir nuevamente desde Jerusalén como embajadores de paz, servidores de la comunión, custodios de la esperanza y anunciadores del Evangelio de la Resurrección.
Recordó que la misión de los comisarios no es nunca solitaria: Cristo Resucitado precede cada paso, acompaña cada servicio y sostiene cada esfuerzo.

Fray Ielpo, en sus últimas reflexiones, alentó a todos a mantener viva la elección de escuchar, anunciar y sostener Tierra Santa, para que el Evangelio nacido en esta tierra continúe iluminando a los pueblos y a las naciones.

Vísperas de clausura y entrega de la insignia de comisario

Al término de los trabajos y como cierre oficial del Congreso de los Comisarios de Tierra Santa, los frailes se reunieron en la iglesia de San Salvador, junto con la comunidad del convento, para las vísperas, presididas por el Custodio y por el guardián del convento, fray Rodrigo Machado.

Al término de la oración el Custodio entregó a cada comisario la insignia con la cruz de Jerusalén, símbolo de los comisarios, de la Custodia y de la presencia franciscana en Tierra Santa, además de la bandera que cada comisario utilizará como signo de reconocimiento para los peregrinos que, esperamos, vuelvan pronto acompañados precisamente por los comisarios, impulsados por una luz y una esperanza nuevas al término de este Congreso.

Francesco Guaraldi

El contenido de este sitio web es propiedad de la Custodia de Tierra Santa. Queda prohibida la utilización de textos o imágenes por parte de terceros sin el consentimiento expreso de la Custodia de Tierra Santa. Copyright © Custodia de Tierra Santa - Todos los derechos reservados.

Galería

Noticias relacionadas

< Volver a todas las noticias
Mantente en contacto

Suscríbase al boletín para estar al día

Subscription Form ES

@custodiaterraesanctae

© 2024 Custodia Terrae Sanctae | CF: 02937380588 |
Privacy Policy
-
magnifiercrosschevron-downchevron-leftchevron-right