Embajadores de Paz: 21 de noviembre de 2025

El tercer día abre el tema de "apoyar"

La jornada del 21 de noviembre se abre con un verbo que no deja indiferentes: sostener. Es el segundo capítulo del camino del Congreso de los Comisarios, como recuerda fray Matteo Brena, introduciendo los trabajos de la mañana. Sostener no significa solo actuar, sino ante todo escuchar, comprender la realidad de las obras, de las comunidades, de las familias y de los frailes que viven cotidianamente la Tierra Santa.
Es una jornada intensa, testimonios, relatos de vida, y por la tarde, un gran enfoque dedicado a la Colecta del Viernes Santo, pilar de la misión de los Comisarios.

“Las obras en tiempo de crisis”: realidades que piden escucha

La mañana se abre con el encuentro moderado por sor Valentina Sala SJA, figura con un profundo arraigo en el mundo sanitario local, comadrona, con años de servicio en el St. Joseph Hospital. Su intervención pone de inmediato de manifiesto una paradoja: "El verbo sostener llamaría a la acción, pero hoy estáis llamados sobre todo a escuchar".
Una escucha que se convierte en signo de cercanía para quienes, en los últimos años, han vivido soledad, abandono y el miedo a no ser vistos. Es una denuncia y al mismo tiempo una invitación, volver a mirar, volver a hacerse presentes.

Fray Paulo Paulista: 620 niños que proteger, una misión en medio de las sirenas

El primer gran testimonio es el de fray Paulo Paulista OFM, brasileño, joven sacerdote con cuatro años de ministerio, hoy director del Helen Keller Center de Beit Hanina. Una escuela que es en realidad tres instituciones juntas:

  • escuela para niños ciegos, con baja visión y sordos
  • escuela infantil
  • primaria hasta el séptimo grado

Un total de 620 estudiantes, muchos de los cuales portadores de discapacidades que requieren apoyo continuo.

Fray Paulo relata con sencillez e intensidad los días de la guerra:

  • las sirenas repentinas,
  • los niños que reunir en el pasillo o en las escaleras,
  • el miedo que contener con canciones y juegos,
  • la decisión de abrir la parroquia como refugio hasta las primeras horas de la mañana.

El testimonio surge como un relato de dedicación, desde el cuidado pastoral hasta la gestión de familias en dificultades, pasando por el acompañamiento de un niño ciego que, después de un pasado de traumas, logró cantar ante el Papa Francisco en el Estadio Olímpico de Roma, durante la primera Jornada Mundial de los Niños.
Un signo concreto de que sostener significa hacer florecer lo que parece perdido.

La emergencia educativa: faltan docentes cristianos

Uno de los pasajes de la intervención de fray Paulo se refiere a la creciente dificultad de encontrar docentes cristianos cualificados.
El sistema escolar israelí exige estándares elevados, incluida la competencia del hebreo. Pero:

  • las familias cristianas tienen a menudo ingresos insuficientes para sostener los estudios,
  • muchos jóvenes emigran,
  • los pocos cualificados son disputados por varios institutos.

Es uno de los puntos en los que aparece con mayor claridad la fragilidad de la presencia cristiana, sin docentes locales, no se construye una comunidad futura.

Fray Jad Sara: la complejidad de las “casas” y el desafío de permanecer

Fray Jad Sara OFM, responsable de la enfermería de la Custodia desde 2006 y miembro de la Comisión Casas desde 2014. El suyo es un testimonio largo, vivo, lleno de historias personales que iluminan la complejidad del tema de las viviendas de los cristianos en Jerusalén.

Fray Jad parte del inicio, la historia de su madre, que en los años 80 esperó cuatro años y medio para obtener una casa de la Custodia. Un relato que devuelve el valor, y el peso, del alojamiento para los cristianos locales.

Las dificultades actuales

Fray Jad enumera una serie de problemas ya crónicos:

  • las 404 casas de la Custodia en la Ciudad Vieja son concedidas sin alquiler, pero requieren manutenciones complejas y costosas, siempre sujetas a las autoridades israelíes para cada intervención,
  • fuera de las murallas el alquiler es simbólico, pero aun así muchas familias no logran pagar,
  • algunos jóvenes construyen en Cisjordania y luego piden una casa en Jerusalén solo para mantener la tarjeta de identidad israelí,
  • existe la percepción errónea de que las casas son heredables, cuando deberían servir siempre a las familias más necesitadas,
  • muchos jóvenes rechazan vivir en la Ciudad Vieja debido a la falta de estacionamientos y a la dificultad logística cotidiana.

La emergencia demográfica

Uno de los nudos más serios es la presión que empuja a los cristianos a emigrar: falta de trabajo, costos exorbitantes, burocracia, tensiones políticas y familiares. La Custodia intenta hoy también nuevas formas de apoyo: ayudas para alquileres externos, itinerarios de acompañamiento personalizados, reparto de responsabilidades.
Pero, como recuerda fray Jad, "la gente quiere siempre más", y la gestión se convierte en un desafío pastoral, social y también psicológico.

Las familias de Belén: raíces frágiles, pero decisivas

Intervienen luego Kathrin Kamar y Adel Moghrabi, ambos pertenecientes al Grupo Familias de Belén. Su historia es emblemática:
El matrimonio comportó para ella (con pasaporte israelí pero casada con un palestino) la posibilidad de perder sus derechos civiles, un sacrificio que muchas mujeres cristianas realizan por amor, pero que muestra la precariedad legal de las familias mixtas.
Su mensaje es claro: permanecer es una llamada, pero es posible solo si la Iglesia sostiene concretamente la vida cotidiana de las familias.

Luego tomó la palabra Adel Moghrabi, del Grupo Familias de Belén, quien quiso poner con fuerza la atención sobre un tema fundamental: la educación como clave del futuro para las nuevas generaciones cristianas en Tierra Santa.

Para Moghrabi, educar no significa solo garantizar un buen nivel de instrucción escolar, sino sobre todo cultivar un sentido de pertenencia:
pertenencia a la comunidad cristiana palestina y a la tierra en la que Jesús nació, vivió y resucitó, la tierra que es cuna de la Iglesia madre universal.
Una pertenencia que hoy corre el riesgo de debilitarse, aplastada entre inestabilidad política, presiones económicas y tentaciones migratorias.

Moghrabi aportó luego un ejemplo concreto: el papel imprescindible de las escuelas de la Custodia, y más en general de las escuelas católicas, consideradas en toda la región una verdadera excelencia educativa.
En estas escuelas, recordó, cerca del 90% de los estudiantes es musulmán.
Muchas familias musulmanas buscan activamente inscribir a sus hijos en los institutos franciscanos o católicos, tanto que a menudo se forman listas de espera muy largas.

Esta realidad, si por un lado representa un desafío (pedagógico, social, pastoral), por otro es un signo de extraordinaria riqueza:
significa que la escuela se convierte en un lugar de encuentro entre jóvenes de diversas fes, espacio de formación para la convivencia, el respeto recíproco, el descubrimiento del otro y de sus valores.

Para Moghrabi, este es quizás el testimonio más fuerte del potencial de los cristianos en Tierra Santa:
no una presencia cerrada o a la defensiva, sino una presencia educativa, generadora, capaz de construir puentes.

La conexión con Siria: la voz de fray Bahjat Karak OFM

En la segunda parte de la mañana, la asamblea vivió un momento particularmente esperado: la conexión en directo con Siria para escuchar la intervención de fray Bahjat Karak OFM. El programa preveía de hecho una ventana dedicada a "La acción de los franciscanos en Siria", una contribución pensada para ofrecer a los Comisarios una mirada directa a una de las realidades más probadas de Oriente Medio. La conexión fue introducida por fray Brena, recordando la importancia de abrir la mirada más allá de las fronteras de la Tierra Santa, para comprender cómo la misión franciscana acompaña a pueblos y comunidades marcados por años de conflicto, inestabilidad y pobreza.

La conexión con Siria fue una ocasión para escuchar la voz de quienes continúan sirviendo a la población con dedicación, devolviendo dignidad, esperanza y presencia pastoral incluso en las condiciones más difíciles.

En particular con los jóvenes: la actividad de los franciscanos cuenta con un fuerte seguimiento entre los jóvenes. En las jornadas comunitarias, en la solicitud de formación y cuidado espiritual, en la necesidad de sentirse parte de algo, allí donde la emigración atrae a la mayor parte de los jóvenes.
Un momento intenso, que recordó a los Comisarios la responsabilidad de la solidaridad concreta, de la cercanía y del apoyo constante a las comunidades cristianas que sufren.

Vivir el Viernes Santo en la Vía Dolorosa

En el primer tramo de la tarde, después del almuerzo comunitario, los Comisarios se reencontraron junto al Padre Custodio para celebrar el Vía Crucis en las calles de Jerusalén. Caminaron sobre esas mismas piedras, en esos mismos callejones que vieron pasar a Jesús en el día de su Pasión. Cada paso, cada parada a lo largo de la Vía Dolorosa fue un regreso a aquel camino antiguo, una inmersión en la memoria viva de la ciudad.

Junto a los frailes de la Custodia y a los Comisarios, se unieron algunos fieles locales y peregrinos que se encontraban en la ciudad. La oración siguió el ritmo simple y profundo que acompaña el Vía Crucis de cada viernes de Cuaresma, aquel que prepara el corazón para la Pascua y que desde hace siglos marca la vida espiritual de la ciudad santa.

Las mismas estaciones, los mismos lugares, desde los muros del convento de San Salvador hasta la Basílica del Santo Sepulcro. Pero, alrededor, la vida de la ciudad transcurría como siempre. Las calles del souq (el mercado) con sus colores, los aromas de las especias, las tiendas abiertas y los vendedores asomados en los umbrales, sirvieron de marco al camino. Un contraste que en Jerusalén no desentona, aquí la fe y la cotidianidad se entrelazan, se rozan, se evocan mutuamente.

Entre los escaparates llenos de objetos y las tiendas que esperan el regreso de los peregrinos en vista de la Navidad, la procesión llevó un signo de presencia, casi un respiro de normalidad en una temporada marcada por temores y expectativas. Mientras la ciudad observaba con discreción, la oración de los Comisarios se hizo también súplica por la paz y por los recientes desarrollos políticos de la región, para que no sofocasen la esperanza de que los Lugares Santos vuelvan pronto a acoger peregrinos de todo el mundo.

El corazón de la misión de los Comisarios: la Colecta del Viernes Santo

La tarde está dedicada enteramente a una de las tareas principales de los Comisarios, la promoción de la Colecta del Viernes Santo.
La introduce nuevamente fray Matteo Brena, recordando que este momento es “nuestro”, de los Comisarios, una ocasión para compartir experiencias y métodos.

Ponentes de la sesión:

  • Fray Robert Mokry OFM – Comisario de Canadá
  • Fray Luis Quintana OFM – Vice Comisario de España
  • Moderador: Vincenzo Bellomo, coordinador de la Colecta en Italia

El desafío de Canadá

Fray Robert Mokry relata un país vastísimo, con 73 diócesis, culturas diversas, lenguas diversas y una Iglesia ahora con fuerte composición de inmigrantes.
El Comisariado canadiense envía material a 3.400 parroquias, coordina comunicaciones bilingües y mantiene alto el nivel de conciencia mediante informes puntuales a los obispos que, con una sonrisa, fray Robert define como una forma de "sana competencia".

El modelo español

Fray Luis Quintana ilustra un sistema extremadamente estructurado y dinámico:

  • más de 13.000 entidades católicas alcanzadas dos veces al año con material informativo,
  • una estrategia basada en la unión de colecta + peregrinaciones,
  • itinerarios formativos para guías, sacerdotes y grupos,
  • más de 10.000 peregrinos acompañados anualmente hasta 2019.

España es un ejemplo de cómo la presencia y la comunicación crean una cultura estable de apoyo a la Tierra Santa.

El panel conclusivo: la Custodia entre transparencia, responsabilidad y futuro

El último panel de la jornada fue presidido por el Padre Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Ielpo OFM, quien presentó a los frailes comprometidos en el servicio del economato custodial: fray Agustin Pelayo OFM, ecónomo custodial, y fray Ivan Utjesinovic OFM, vice ecónomo custodial.

Su testimonio fue particularmente significativo, una comunicación profunda y sincera, densa de compromiso, dedicación y amor por la Tierra Santa. Explicaron cómo su tarea no consiste en “gestionar el dinero de la Custodia”, sino en conocer con exactitud qué recursos existen y cómo pueden ser destinados a las personas, a las obras educativas y sociales, a las intervenciones de caridad y al mantenimiento de los Lugares Santos. Es un servicio de discernimiento, antes incluso que administrativo, que requiere sensibilidad, precisión y un gran sentido de responsabilidad.

El Padre Custodio ofreció a los Comisarios una explicación clara y transparente de la gestión de la Colecta del Viernes Santo, ilustrando todo el recorrido de las donaciones, las responsabilidades de las diversas oficinas, las dificultades encontradas a lo largo de los años y las correcciones ya introducidas. A través de ejemplos concretos y referencias a la historia reciente, mostró cómo los errores del pasado pueden convertirse en instrumentos valiosos para iluminar el futuro y construir nuevos métodos, nuevos procedimientos y nuevas formas de colaboración.

Fray Ielpo anunció que ya desde enero de 2026 se introducirán nuevas modalidades operativas que involucrarán a todos los Comisarios, pensadas para hacer el trabajo sobre la Colecta más eficaz, más transparente y mejor integrado con las necesidades actuales de la Custodia.

En la parte final del panel, el Custodio lanzó un desafío claro y compartido. El futuro de la Colecta, así como la capacidad de la Custodia de optimizar sus recursos, dependerá del compromiso concreto y unitario de los Comisarios esparcidos por todo el mundo. Sin su contribución, recordó, la Custodia no sería lo que ha sido en su larga historia y no podrá ser lo que está llamada a llegar a ser.

Es un llamado a la responsabilidad común, arraigado en el presente y proyectado hacia el futuro, siempre con una mirada atenta a la misión fundamental: servir a la Tierra Santa y a las personas que la habitan.

Francesco Guaraldi

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