Emaús: la fiesta de los santos Cleofás y Simeón

Siguiendo la tradición en Tierra Santa, el domingo 29 de septiembre se celebró la fiesta de los santos Cleofás y Simeón, los dos discípulos que se encontraron con Jesús después de la Resurrección, de camino a Emaús.

La peregrinación, que se lleva a cabo el domingo inmediatamente después del día marcado por el calendario gregoriano, es uno de los dos momentos oficiales de visita al santuario y al sitio de Al-Qubeiba(“pequeña cúpula” en árabe). El santuario, llamado de la Manifestación del Señor, recuerda el encuentro entre Jesús y los dos discípulos que lo reconocen al partir el pan: junto a las localidades de Abu Gosh y Nicópolis, es uno de los tres lugares a los que se atribuye este recuerdo, pero el único franciscano.  Fue adquirido en 1861 por la marquesa y sierva de Dios Paolina de Nicolay y donado a la Custodia de Tierra Santa.  Desde entonces, las diferentes excavaciones realizadas han permitido el descubrimiento de restos de la basílica cruzada fundada sobre la “casa de Cleofás” y de algunas casas de un poblado alineadas a lo largo de la vía romana a una distancia de aproximadamente 60 estadios de Jerusalén, lo que coincide con las coordenadas que se indican en el evangelio de Lucas (24, 13-35).

Celebró la santa misa fray DobromirJasztal, vicario de la Custodia de Tierra Santa. En su comentario a las lecturas, fray Dobromir habló de la situación de los dos discípulos en el momento que cuenta el texto evangélico.  “En la narración del evangelista” dijo fray Jasztal, “los dos discípulos han dejado de buscar. Tienen el corazón lleno de amargura y frustración, porque sus sueños han sido decepcionados.  Creían haber encontrado una respuesta a su esperanza pero todo ha terminado”. En ese momento, Dios se acerca y camina con ellos, explica fray Dobromir, y Él es quien tambiénilumina la vida, muerte y resurrección de cada uno, el viaje a través de la historia en que todos están inmersos.

“El mensaje de la celebración de hoy” comentó fray Dobromir, “es aprender a releer la propia historia a la luz de la Escritura para interpretar todo lo que nos sucede en la vida a partir de ella, en resumen: lo que Jesús hace experimentar a los dos discípulos en el momento de partir el pan”.

Giovanni Malaspina