
El 17 de febrero, el Custodio de Tierra Santa, Fray Francesco Ielpo, visitó la Gruta de la Natividad junto con el Patriarca greco ortodoxo Teófilo III, para verificar el estado de avance de los trabajos de restauración en curso en el lugar que la tradición cristiana venera como sitio del nacimiento de Jesús.
Las obras, confiadas a la empresa italiana Piacenti S.p.A., comenzaron oficialmente en 2024 gracias a un decreto de la Presidencia de la Autoridad Nacional Palestina, que asumió el compromiso de apoyar la intervención. El proyecto, iniciado después de las festividades navideñas, continuará hasta finales de año, con el objetivo de concluir antes de la próxima Navidad. La intervención tiene como objetivo principal la limpieza y conservación de los espacios, sin trabajos de restauración invasivos, sino con una acción específica destinada a la protección y preservación de techos y paredes.
Se dedicará especial atención también al Altar de la Estrella, a la estrella argéntea que indica el punto tradicional de la Natividad y al pesebre, elementos centrales de la devoción de los peregrinos procedentes de todo el mundo.

La visita de hoy ofreció a los Jefes de las Iglesias la ocasión de examinar de cerca los avances del sitio y de compartir finalidades y perspectivas de la intervención en lo que representa el corazón espiritual de la Basílica de la Natividad.
Durante la retirada de algunas losas de mármol y las operaciones de limpieza no faltaron sorpresas: surgieron teselas de un antiguo mosaico, ahora objeto de ulteriores investigaciones y estudios.
El significado de la iniciativa, subrayó el Custodio de Tierra Santa, va más allá del aspecto técnico. "Se trata ante todo de un signo concreto de colaboración entre las distintas comunidades cristianas que custodian los Lugares Santos, greco ortodoxos, franciscanos y armenios apostólicos, comprometidas juntas en devolver a su esplendor original un patrimonio que pertenece a toda la cristiandad."

Después de las restauraciones anteriores que afectaron el techo, las paredes, los mosaicos y los pavimentos de la Basílica, realizadas también por la empresa Piacenti S.p.A. a partir de 2013 y que duraron casi diez años, la atención se centra ahora en la Gruta, venerada desde los inicios del cristianismo y razón misma de la existencia del santuario.
Durante siglos la Gruta no ha sido objeto de intervenciones estructurales significativas. Hoy, en cambio, la custodia de los Lugares Santos pasa también por la tutela de su belleza y dignidad. Devolver luz y decoro a un espacio marcado por el tiempo, ennegrecido por las velas y por el intenso flujo de peregrinos, significa valorizar un lugar de culto que acoge a millones de fieles de distintas confesiones cristianas.

Como ya ha ocurrido en otras intervenciones importantes, entre ellas la del Santo Sepulcro, el compromiso de las comunidades es garantizar la continuidad de las celebraciones y el acceso de los peregrinos, evitando el cierre del sitio a pesar de las dificultades ligadas a la presencia del sitio de obras en un espacio tan delicado.
La restauración de la Gruta de la Natividad se configura así no solo como una obra de recuperación artística y arquitectónica, sino también como un signo de unidad y corresponsabilidad en la custodia de los lugares que están en el centro de la fe cristiana.
Francesco Guaraldi
