Egipto: VIII centenario del encuentro entre San Francisco y el Sultán


El domingo 3 de marzo concluyeron las celebraciones dedicadas al VIII centenario del encuentro entre San Francisco de Asís y el sultán Al-Malik Al-Kamel organizadas entre Damieta y El Cairo por los franciscanos de la Provincia de la Sagrada Familia de Egipto. Un marco, el egipcio, que evoca directamente la reunión que tuvo lugar hace 800 años entre el santo y el sultán y que, aún hoy, habla a todos los que hacen del diálogo y la convivencia su realidad cotidiana. 

La ciudad de Damieta albergó la ceremonia de apertura en la que participaron numerosas personalidades, entre ellas el gobernador de Damieta, Manal Awad Mikha, el nuncio apostólico en Egipto, monseñor Bruno Musarò, el ministro general de la Orden de Frailes Menores, fray Michael Perry, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, el ministro de la Provincia Sagrada Familia de Egipto, fray Kamel Labib, vicario custodial y visitador general fray Dobromir Jasztal embajadores, autoridades locales, religiosos y religiosas de todo Egipto, así como delegaciones de franciscanos procedentes de todo el mundo y laicos de todas las edades y lenguas.

El recuerdo de la reunión de 1219 se llevó a cabo en la zona de Ras El-Bar, en la parte de la ciudad de Damieta en la que el río Nilo desemboca en el mar Mediterráneo.  Las autoridades presentes se turnaron la palabra, acompañados por un espectáculo de los niños locales, musulmanes y cristianos que, bajo la supervisión de algunas hermanas franciscanas, representaron el encuentro entre el santo y el sultán.  En esta ocasión, fray Kamel Labib, ministro provincial de Egipto, recordó a los asistentes la necesidad de poner en práctica las palabras que se pronunciaron en esa fecha especial, para recomenzar cada día desde este extraordinario encuentro, a veces olvidado.  No faltaron los agradecimientos a la población de Damieta, congregada en gran número para el evento.

El enviado especial del Papa Francisco a las celebraciones del VIII centenario, cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, invitó a la paz en su discurso comenzando con el saludo que los árabes suelen intercambiar “Assalam Aleikum”, que significa “que la paz esté contigo”, esa paz que procede de Dios y que solo Él puede dar al corazón del hombre.  “Hoy queremos acoger”, dijo el cardenal Sandri “esa paz que, creemos firmemente, el Señor quiere dar al corazón de todos los que estamos aquí reunidos y a toda la humanidad”, con la misma certeza que puso en camino a San Francisco que, recordó, cruzó el mar para llegar a Damieta “donde los bandos opuestos se enfrentaban entre sí, haciendo la guerra”.  

La conmemoración terminó con la entrega de algunos regalos y una breve oración a la luz de las velas preparadas para la ocasión.  “Este encuentro significa todo” comentó fray Michael Perry, “porque es encuentro con Dios, con la dignidad de la persona y la de la Creación. Es la oportunidad de revivir el Laudato Si original y el Cántico de las Criaturas, y de redescubrir que Dios está presente en cada persona: no es una cuestión religiosa, se trata de la identidad y del futuro de la humanidad. De esta manera descubrimos la única y verdadera identidad a la que estamos llamados: la de ser hijos de Dios”.

El sábado 2 de marzo la Universidad de Al-Azhar abrió sus puertas para recibir más de 600 invitados, entre hombres y mujeres, cristianos y musulmanes, religiosos (católicos y no católicos) y estudiantes, para una conferencia en la que participó un enviado del Gran Imán Ahmad al Tayyeb, el gran jeque de Al-Azhar y otras autoridades internas y externas de la universidad que les acompañaron. Los ponentes desarrollaron temas referentes a la tradición islámica, así como contenidos sobre la declaración firmada en Abu Dabi.Con gran alegría por revivir el encuentro acaecido hace 800 años en Damieta después del abrazo que el gran imán y el papa Francisco intercambiaron en El Cairo, repitieron en Roma y sellaron en Abu Dabi.  “A la luz de estos encuentros”, comentó el custodio fray Francesco Patton, “creo que será fundamental en el futuro crear oportunidades para estudiar juntosla declaración conjunta de Abu Dabi y sus puntos fundamentales, especialmente la fe común en el Dios creador y las dimensiones de la libertad religiosa y la defensa de las minorías, para posteriormente desarrollar las acciones que podemos llevar a cabo juntos por el bien de las personas”.

Giovanni Malaspina