Dominus Flevit: primera peregrinación de Cuaresma

El 20 de marzo es el día que este año representa para la Custodia de Tierra Santa el comienzo de las tradicionales peregrinaciones de Cuaresma a los lugares de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Sobre el Monte de los Olivos se encuentra el primer santuario visitado, el Dominus Flevit, que literalmente significa “el Señor lloró”. Según la tradición, aquí es donde Jesús llora mirando el perfil de la Ciudad Santa y habla a los discípulos del fin de Jerusalén y del mundo (Mt 24; Mc 13 y Lc 21).  El recuerdo, celebrado en este sitio, se recoge también en las memorias de la peregrina Egeria, que datan de finales del siglo IV, en las que se cita una celebración litúrgica que se llevaba a cabo en este lugar el Martes Santo. El santuario actual, terminado en 1956, como varios lugares de Tierra Santa, lleva la firma del arquitecto Antonio Barluzzi, que lo proyectó en forma de lágrima precisamente para recordar el lamento, transformado en llanto, que mostró el Hijo de Dios en el momento en que profetiza el futuro de la Ciudad Santa.

El Monte fue un centro importante para el recuerdo de los primeros cristianos: en el pasado se podían ver tanto restos de la antigua ciudad santa destruida como una parte de la nueva Jerusalén aún en construcción por parte de los romanos.  A finales del siglo XIX los franciscanos adquirieron este terreno situado cerca de la mezquita llamada El-Mansuriyyeh, ya en desuso entonces, y allí se estableció el lugar donde se recuerda en la actualidad ese acontecimiento.

“En este lugar, como Jesús, estamos frente a la Ciudad Santa”, comentó fray Ramzi Sidawi, ecónomo de la Custodia en su homilía, “y somos invitados, como él, a sumergirnos en los misterios de la Semana Santa hasta llegar a la Resurrección. Aquí nos adentramos en el misterio de Dios y caminamos con Él hasta el fondo”.