De la Gruta de la Natividad de Belén a Gubbio

Con ocasión del 800º aniversario de la peregrinación de paz de San Francisco en Tierra Santa, Fr. Francesco Patton, custodio de Tierra Santa, pulsó, a través de una tablet y desde la Gruta de la Natividad de Belén, el botón que encendió el árbol de Navidad más grande del mundo, en la ciudad de Gubbio, Umbría (Italia).

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"La tecnología permite hacer cosas que antes eran imposibles: Tirar un cable eléctrico de aquí a Gubbio sería una tarea muy difícil. En cambio, a través de conexiones hoy podemos encender un árbol de Navidad, hasta en la luna, podríamos decir."

Tecnología fundamental. Incluso el astronauta italiano Paolo Nespoli, que se encontraba en la Estación Espacial Internacional, en 2017, encendió el árbol que ese año se había dedicado a la Agencia Espacial Europea (ESA) y a la Agencia Espacial Italiana (ASI) por su compromiso con la ciencia y la tecnología.

El árbol de Navidad de Gubbio se realiza cada año en la ladera del Monte Ingino. Está compuesto por más de 700 fuentes luminosas, y mide 750 metros de alto y ocupa un espacio de 130.000 metros cuadrados. Por sus dimensiones gigantescas, en 1991 entró en el Libro Guiness de los Récords como el árbol de Navidad más grande del mundo.

Estaban presentes en la Gruta de Belén, además del custodio de Tierra Santa, el vicecónsul italiano en Jerusalén, Federico Dimonopoli; la teniente de alcalde de Gubbio, Alessia Tasso; el responsable de la oficina de cultura, Matteo Morelli; Fausto Pafili, rector de la Basílica de San Ubaldo y por parte del comité Alberaioli, su vicepresidente Francesco Ragnacci y el consejero Roberto Prudore.

Y mientras desde Belén se pulsaba el botón de encendido, al mismo tiempo en la Plaza Quaranta Martiri había una gran fiesta. En el escenario estaban presentes el presidente de la asociación del árbol, Giacomo Fumati; el alcalde de Gubbio, Filippo Mario Stirati; la presidenta de la Región, Donatella Tesei; la delegación de Palestina; el alcalde de Belén, Tony Salman; el representante de la Autoridad Palestina, Abu Mazen; el ministro de Asuntos Exteriores, Ryad Al Malki y el padre Ibrahim Faltas, director de las escuelas de Tierra Santa y miembro del gobierno de la Custodia Franciscana.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"El significado está vinculado al hecho de que el pesebre y el árbol de Navidad son dos símbolos complementarios que nos ayudan ambos a entender el sentido de la Navidad. El presepio, que deriva de la palabra latina “presepe”, que significa pesebre nos ayuda a entender la humildad del hijo de Dios que se encarna; el árbol de Navidad nos ayuda a entender cómo con la venida de Jesús el árbol vuelve a ser árbol de la vida y lo veremos de manera todavía más plena cuando en Pascua veamos a Jesús sobre el Árbol de la Vida que es el Árbol de la Cruz."

La ciudad de Gubbio es conocida en todo el mundo gracias al famoso episodio en el que San Francisco amansó al feroz lobo.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"Gubbio es recordada como la ciudad, donde San Francisco se encuentra con el lobo, lo amansa y lo hace su hermano. Este año hemos celebrado el 8º centenario de la peregrinación de San Francisco en Tierra Santa, peregrinación en la cual él se encuentra con el sultán en Damietta. Una vez más va hacia el otro, quien era considerado un enemigo y encuentra a un hermano.
Y me parece que Gubbio y Tierra Santa en este 2019 de alguna manera muestran el mismo símbolo; es decir, no quiere decir que debamos convertirnos en lobos con los demás sino al revés, que debemos aprender a convertirnos en hermanos. Tal vez el lobo puede convertirse en hermano nuestro así como el hombre de otra cultura, religión y otra nacionalidad."

Al final un gran aplauso por esta hermosa iniciativa de paz desde Belén, la ciudad donde siempre es Navidad, desde Gubbio y en todo el mundo. Un sueño de paz como quería San Francisco, recordado en este 8º centenario de su peregrinación de paz a Tierra Santa.