El segundo día del Capítulo custodial se abrió con la celebración de la Eucaristía, centro vital y fundamento de la vida fraterna. A continuación, los trabajos capitulares prosiguieron en el aula, precedidos por un momento de oración que imprimió un tono espiritual y recogido a toda la jornada.
Fray Eduardo Masseo Gutiérrez, secretario del Capítulo, realizó con esmero el pase de lista de los capitulares, verificando puntualmente la presencia tanto física como remota. Luego dio lectura a la carta mediante la cual el nuevo discreto de Tierra Santa, fray Raimundo Girgis, aceptó oficialmente el encargo.
El Visitador General procedió luego a nombrar a los escrutadores: fray George Haddad, fray George Jamal y fray Johnny Jallouf. Posteriormente, la asamblea capitular eligió a los tres moderadores del Capítulo: fray Marcelo Cichinelli, fray Alberto Pari y fray Stephane Milovitch.
A continuación, el Visitador General ofreció su informe, abriendo un tiempo de escucha y reflexión. En la segunda sesión de la mañana, la asamblea acogió con gratitud la intervención del Custodio saliente, fray Francesco Patton, quien compartió un balance detallado de sus nueve años de servicio al frente de la Custodia. Con palabras sinceras y llenas de gratitud, agradeció a los frailes el camino recorrido juntos y evocó con claridad y profundidad su experiencia al servicio de los Lugares Santos y de la comunidad cristiana local. Tanto él como el Visitador General subrayaron el inmenso valor espiritual de la misión franciscana en Tierra Santa, animando a los frailes a vivir con alegría y responsabilidad su vocación en este contexto único y, a menudo, complejo.

Por la tarde, antes de reanudar los trabajos, el Ministro General, fray Massimo Fusarelli, y el Vicario General, fray Ignacio Ceja, dejaron Tierra Santa para una misión en el Congo. Ambos saludaron fraternalmente a la asamblea, expresando su agradecimiento a la Custodia por su testimonio evangélico e invitando a los frailes a continuar con dedicación esta histórica presencia franciscana, definida por el mismo Ministro General como “la perla de las misiones”.
La sesión vespertina, iniciada a las 15:30 con una oración, se desarrolló en dos momentos distintos. Los capitulares se dividieron en grupos de estudio para profundizar en los informes presentados en las sesiones anteriores, dando lugar a un diálogo sereno, fraterno y participativo. El debate evidenció una atención común a los temas propuestos, en particular a los relacionados con el actual contexto de tensión y conflicto, que afecta directamente la vida cotidiana de los frailes.
En un clima de gran disponibilidad y unidad, todo el cuerpo capitular vivió una jornada intensa pero serena, marcada por el deseo compartido de fortalecer la comunión fraterna y afrontar juntos los desafíos del presente. Más allá del aspecto administrativo, el Capítulo se confirma como una valiosa oportunidad de encuentro y de abrazo fraterno, vivido con la conciencia de una misión común en una Tierra que, aunque herida, sigue siendo profundamente santa.
La jornada concluyó con la presentación y el compartir de las reflexiones surgidas en los grupos de trabajo, seguidas por la celebración de las Vísperas, presidida por fray Tony Choucry, como sello espiritual de una jornada vivida con profundidad y fraternidad evangélica.
