Corpus Christi en el Cenacolino

Desde este pequeño terreno hasta el Cenáculo no hay más que unos pocos metros. Y es precisamente esta cercanía al lugar donde tuvo lugar la Última Cena lo que hace especial la misa en el convento franciscano del Cenacolino que pone punto y final a la fiesta del Corpus Christi en Jerusalén.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"Venimos aquí porque el Cenacolino está “pegado” al Cenáculo, y ya que no estamos presentes en el Cenáculo celebramos aquí la fiesta del Corpus Christi que nos recuerda a aquel Jueves Santo en el que Jesús instituyó la Eucaristía, el sacramento de su Cuerpo y su Sangre donada por nosotros."

Tras la celebración, la procesión con el Santísimo Sacramento llega a los lugares más significativos del Cenacolino.

Fr. NOEL MUSCAT, ofm
Superior Convento del Cenacolino
"Tenemos un pequeño convento, pero tenemos en primer lugar dos iglesias: La iglesia superior, detrás de mí (que es la iglesia original del convento dedicada a la Eucaristía) y además la pequeña capilla, donde hemos acabado la procesión con la última bendición, dedicada al Espíritu Santo. En el jardín nos hemos detenido en la segunda vuelta en un lugar pequeño, realizado como lugar de reunión, de oración, al aire libre."

El Monte Sion es la primera sede de la Custodia de Tierra Santa: Aquí los frailes franciscanos vivieron de 1333 a 1551, cuando fueron expulsados por la fuerza. Mientras tanto, en 1342, el papa Clemente VI les confió oficialmente el encargo de custodiar los Santos Lugares.

Fr. FRANCESCO PATTON, ofm
Custodio de Tierra Santa
"Levamos en nuestros corazones la esperanza de poder, un día, volver a este lugar, que lleva todavía desde el punto de vista físico los signos de la presencia franciscana: Si vamos al Cenáculo y a la parte de lo que era el convento construido por los frailes todavía hoy vemos esculpidos en los muros y en la piedra los símbolos de la misma Custodia. Para nosotros es un lugar que posee un rincón muy especial en nuestro corazón."

 

Christian Media Center