Concluyen los festejos del VIII centenario de la peregrinación de paz de San Francisco a Tierra Santa

Para concluir las jornadas vinculadas a los festejos del VIII centenario de la peregrinación de paz de San Francisco a Tierra Santa, hubo dos actos de clausura de las celebraciones: el ingreso solemne en el Santo Sepulcro del cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, y la visita a la mezquita de Al-Aqsa a la que siguió un encuentro con los representantes del Gran Mufti y del Waqf.

El miércoles 2 de octubre, como prevé el ceremonial, el ingreso solemne del cardenal Sandri salió de la Puerta de Jaffa, donde fue recibido por las delegaciones armenia y greco-ortodoxa.  Seguían al cardenal el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, y una nutrida multitud de franciscanos encabezada porlos kawas.  La delegación se dirigió después en procesiónhacia el Sepulcro cuya puerta, cerrada simbólicamente, volvió a abrirse para la ocasión.  Recibieron al cardenal en la plaza frente a la basílica las autoridades que representan a las distintas confesiones cristianas presentes dentro de la basílica.  Al entrar, el cardenal Sandri besó la Piedra de la Unción y asperjó a los asistentes.  Inmediatamente después se dirigió a la Anástasis, el lugar de la Resurrección, donde se cantó el Te Deum y el administrador apostólico del Patriarcado Latino, monseñor Pierbattista Pizzaballa y el cardenal dirigieron unas palabras a los frailes y fieles presentes.  En su discurso, monseñor Pizzaballa destacó los estrechos lazos entre Roma y Jerusalén. “La Madre Iglesia de Jerusalén no está completa” dijo el administrador apostólico, “sin la unidad con la autoridad de Pedro.  Al mismo tiempo, nos gusta pensar que la autoridad del sucesor de Pedro no puede estar completa sin la Madre Iglesia de Jerusalén, custodia de la encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. [...] Bienvenido entre nosotros, bienvenido a esta Tierra que Dios eligió como su patria”.

El jueves 3 de octubre el encuentro más relevante se produjo en la zona de la mezquita de Al-Aqsa.  La delegación franciscana que acompañó al cardenal Sandri, al nuncio apostólico monseñor Leopoldo Girelli y al Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, visitó la Cúpula de la Roca y la mezquita de Al-Aqsa, lugares entre los más sagrados para el Islam.  Después, se celebró una reunión en el interior de la biblioteca situada en el área de las mezquitas.  El primero en tomar la palabra fue Azzam Al-Ahmad, responsable dela Waqf (organización que se ocupa de los edificios islámicos en Jerusalén), que destacó la importancia histórica de este encuentro, enmarcándolo en el contexto de la visita del papa Francisco en mayo de 2014, cuando habló del “apoyo continuo de la Iglesia y la Santa Sede al Status Quo de los santuarios islámicos y cristianos”.

A continuación, el cardenal Sandri agradeció a la casa real de Jordania por haber facilitado el encuentro y a las autoridades locales, el Gran Mufti de Jerusalén, Muhammad Ahmad Hussein, el Waqf de Jerusalén y el Dr. Ramzi Khoury, Presidente del Comité Presidencial para Asuntos de la Iglesia.  El cardenal Sandri citó el compromiso firmado por el papa Francisco en Rabat el 1 de abril de 2019 para confirmar la voluntad de la Santa Sede de respaldar y preservar la Ciudad Santa de Jerusalén como “patrimonio común de la humanidad y, sobre todo, para los fieles de las tres religiones monoteístas, como lugar de encuentro y símbolo de coexistencia pacífica, en el que se cultivan el respeto mutuo y el diálogo”.  En su discurso, el cardenal subrayó la importancia del trabajo de los franciscanos, “gracias a la experiencia madurada en el transcurso de ocho siglos de presencia” que les permite actuar en varios campos para dar a conocer y promover la Tierra Santa fuera de sus fronteras.  Mencionó algunas exposiciones temporales realizadas por la Oficina de Bienes Culturales de la Custodia, el trabajo del Instituto Magnificat y algunas obras sociales realizadas en colaboración con la Asociación ATS Pro Terra Sancta.

Un representante del Gran Mufti de Jerusalén tomó después la palabra saludando a los asistentes y destacando la importancia de la convivencia entre cristianos y musulmanes en esta tierra, citando la proximidad del Cristianismo al Islam, como está escrito en el Corán.
El Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, intervino a continuación.  En su intervención, fray Patton mencionó la peregrinación de paz de San Francisco, realizada hace 800 años, muy importante para el fundador de la Orden de los Menores. “Su esperanza aquí, en Tierra Santa”, declaró el Custodio, “le llevó a darnos a los Frailes Menores instrucciones valiosas para vivir aquí de forma pacífica y poniéndonos al servicio de todos por amor a Dios (Rnb XVI), algo que hemos intentado hacer a lo largo de estos ocho siglos”, con la mejora de algunos lugares también queridos por el Islam.

La visita concluyó con el intercambio de regalos. En concreto, el cardenal Sandri entregó una medalla del pontificado del papa Francisco, sobre la cual se puede ver la inscripción “si dais misericordia, recibiréis misericordia”.

Giovanni Malaspina