Caná de Galilea: el recuerdo del primer milagro de Jesús

“Este domingo, aquí en Caná de Galilea, estamos invitados a comprender todo el valor del amor humano, a partir del amor que Dios tiene por su pueblo y por toda la humanidad, que es como el amor del esposo por la esposa”. El Custodio de Tierra Santa fray Francesco Patton explicaba así el significado de la solemnidad celebrada el 17 de enero en el santuario de Caná de Galilea, donde se encuentra la iglesia del primer milagro de Jesús.  Según el evangelio de Juan, Jesús, invitado a un banquete de boda, transformó el agua en vino, respondiendo a una petición de su madre María (Jn 2, 1-11). Con este primer milagro reveló su naturaleza divina y desde ese momento realizó otros signos y prodigios. La Custodia de Tierra Santa recuerda cada año este episodio evangélico con una misa solemne en el santuario que actualmente se encuentra en la aldea árabe de Kafr Kana en Galilea.

“Sin embargo, este domingo cada uno de nosotros está llamado a descubrir que también la propia relación personal con el Señor debe ser una relación de amor, una relación conyugal”, continuó fray Patton en la homilía. El Custodio insistió en no olvidar en la oración, este “año de la familia”, a todos los novios y esposos del mundo, en especial a “las familias y matrimonios en crisis, las situaciones en las que está faltando el vino de la alegría, del amor, del servicio mutuo”.

El evangelista Juan sitúa este fragmento evangélico de las bodas de Caná al comienzo del ministerio de Jesús precisamente para hacernos entender, según el Custodio, que el matrimonio entre Dios y su pueblo se realiza en la vida, en el ministerio y en la Pascua de Jesús. “Estamos hechos para un amor infinito. Estamos hechos para recibir el amor de Dios y devolverlo en una relación tan intensa y personal que solo puede encontrar similitudes en la imagen del matrimonio”.

Precisamente durante esta fiesta todos los años, muchas parejas de la parroquia abarrotaban la iglesia incluso ocupando el patio exterior, y renovaban sus votos matrimoniales ante el sacerdote. “Se celebraba de forma especial. Muchos cristianos de Galilea venía a renovar las promesas matrimoniales y la gente esperaba ilusionada este momento – cuenta el párroco fray Haitham Franso Yalda Hano –. Al menos setenta familias de nuestra parroquia renovaban los votos matrimoniales cada año”. Dado que los feligreses no han podido asistir debido a las restricciones por la pandemia del coronavirus, el párroco aseguró que habrá un certificado especial para “recordar a los fieles que están presentes con nosotros, aunque no estén. Se entregará después personalmente a las familias, durante la visita para bendecir las casas en Cuaresma”.

A la misa en la iglesia del Primer Milagro, presidida por el Custodio de Tierra Santa, asistieron solo los frailes de la comunidad de Galilea, entre ellos los de Nazaret, del Monte Tabor, de Tiberiades y de Haifa.

En la actualidad en el convento de Caná prestan servicio tres franciscanos de la Custodia de Tierra Santa que llevan a cabo las actividades de la parroquia y animan el santuario, en este momento cerrado por el confinamiento impuesto por las autoridades israelíes para combatir la pandemia.

La iglesia es un punto de referencia para los más de tres mil cristianos locales, de los que 700 son católicos y el resto greco-ortodoxos y melquitas.  Como las restantes parroquias, en esta época de restricciones las misas dominicales se retrasmiten a través de la página de Facebook de la iglesia.

En Caná, además, está en marcha un nuevo proyecto: la construcción de una escuela secundaria que estará lista el próximo año. De hecho, en el pasado los franciscanos gestionaban una escuela en Caná que fue cerrada en los años cincuenta.

Desde la época bizantina varios testimonios hablan de Kafr Kana como lugar del primer milagro de Jesús, pero no se tienen noticias ciertas en los cuatro siglos anteriores. En 1641 los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa adquirieron legalmente este lugar santo, pero solo en 1862 pudieron tomar posesión de él.  En 1879 sobre las ruinas de una vieja basílica se construyó la nueva iglesia con un convento anexo, posteriormente ampliada entre 1897 y 1905.  El altar de mármol y los frescos de estilo nazareno son obra de artistas bávaros y, como el párroco era de Salzburgo, para la fachada se inspiró en la catedral de su ciudad.

Las excavaciones arqueológicas, llevadas a cabo en 1969 por el padre Stanislao Loffreda y en 1997 por el padre Eugenio Alliata, descubrieron un patio y los restos de una sinagoga con mosaicos con motivos geométricos y granadas. La sinagoga, construida sobre restos de edificios anteriores (siglos I-IV d.C.), tenía un atrio porticado con una gran cisterna en el centro, que se conserva aún hoy. Bajo la iglesia se encuentran los restos de una casa donde se decía que había ocurrido el milagro de Jesús.  La casa del milagro, en mitad de la iglesia, se ha transformado en una cripta.


 

Beatrice Guarrera