Betania: “el perfume de la Pascua”

La Semana Santa en la Tierra de Jesús comienza en el santuario de la amistad, Betania, ciudad de Lázaro, Marta y María, ciudad en la que cultivaron y vivieron su profundo vínculo de amistad con Jesús. Precisamente en Betania, el lunes 29 de marzo, se celebró la misa de bendición de los óleos, aromas y nardo, que después se usarán el Viernes Santo en el Santo Sepulcro y en las parroquias durante la tradicional procesión funeraria en recuerdo de tres hechos: el perfume derramado por María sobre Jesús vivo en Betania, el homenaje rendido a Jesús muerto por parte de José de Arimatea y Nicodemo, y la intención de las tres mujeres que llevaron los aromas a la tumba vacía, después de la resurrección.

“Este es el lugar donde el perfume de la Pascua, que es perfume de vida eterna, disuelve el mal olor de la muerte”, dijo fray Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa, en su comentario al Evangelio. “Es el lugar donde el calor de la amistad contrasta con el clima de hostilidad. El lugar donde la gratuidad del amor que se convierte en don desenmascara la lógica económica del amor interesado”.

Presidió la celebración fray Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa. El Custodio centró su homilía en el perfume de la Pascua. “Al comienzo de la Semana Santa”, comentó en la homilía, “aquí, en Betania, empieza a esparcirse otro olor, no el malo y acre de la muerte, sino el bueno y perfumado de la vida. Es un aroma tan rico, tan abundante y tan penetrante que consigue llenar toda la casa de los amigos de Jesús.

El aroma de la resurrección, seis días después, marcará el comienzo de un mundo nuevo y será un perfume capaz de llenar toda la creación, el universo y nuestra historia”.

“Unos días antes de su Pascua, Jesús elige venir aquí para volver a un sitio que sentía como su hogar”, comentó el superior del santuario de Betania, fray Michael Sarquah. “Su presencia aquí siempre se narra como una fiesta para él, Marta, María y Lázaro. Por eso, antes de la Pasión recordamos el episodio en que María utilizó aceite de nardo para lavar los pies de Jesús, símbolo de un bien profundo”.

Betania, al-Azariya en árabe, es un lugar importante en varios aspectos pero, sobre todo, por la presencia de la Tumba de Lázaro. Encontramos testimonios de este lugar ya en el diario del peregrino de Burdeos del 333 d.C., que menciona la cripta en la que fue depositado Lázaro y luego resucitado, y en los escritos de la peregrina Egeria que habla de las celebraciones litúrgicas dentro del Lazarium.  Hoy Betania es una localidad rica en pequeñas actividades comerciales, que se centra en los recursos turísticos gracias a los proyectos de ATS y al Mosaic Centre, sostenidos por la Agencia Italiana para la Cooperación. 

“La llaman también casa de la amistad, y lo es realmente”, continuó el superior, fray Michael.  “Durante este periodo de pandemia, a pesar de todo, varias personas han seguido visitando la iglesia: cristianos pero, sobre todo, musulmanes, que son mayoría en esta área: nunca nos hemos sentido solos”

 

Giovanni Malaspina